Evidentemente, Barcelona tiene muchas producciones de teatro, pero no significa que sean de más calidad que en otros sitios
Jordi Rico
 
Entrevistas |

Actores de teatro
Quim Dalmau y Jordi Rico

Dos escenarios paralelos, dos mundos conectados entre sí que chocan tras un fallo en un experimento. Con este planteamiento, el director argentino Javier Daulte nos presenta 4D Òptic, una obra en la que el tema de las "realidades alternativas" se cruza con el de las relaciones entre los personajes, con unos diálogos cargados de dinamismo y una original puesta en escena. Esta obra, que permanecerá en el Teatre Lliure hasta el 14 de diciembre, supone la nueva propuesta de un director que ya ha cosechado éxitos como Bésame mucho, ¿Estas ahí? y Gore. Quim Dalmau y Jordi Rico, dos de sus protagonistas, nos hablan de ella.

4D Òptic es una obra de teatro-ficción, un género no muy habitual...
Quim Dalmau: Es muy difícil hacer efectos especiales en teatro, se necesita mucho dinero y en teatro no lo hay. Aquí, más que teatro-ficción hay un juego dramatúrgico: los efectos especiales están en la imaginación del público y de los actores, pero en realidad no existen, es un juego totalmente dramatúrgico de personajes que pasan de una realidad a otra.
Jordi Rico: Ciencia-ficción en teatro? Es una mierda, no se puede hacer...

Pero vosotros habéis resuelto bastante bien la puesta en escena de un argumento tan "fantástico"...
J: Sí, porque hay buenos actores y el texto está muy bien, realmente son dos obras de teatro en una. Lo que las separa es una puerta de madera que realmente te hace pensar que estás en otra dimensión.
Q: Ahí está la genialidad del autor y director, que ha sabido crear un juego tanto para los actores como para el público en el que todos nos creemos que esto está sucediendo, y eso está en el texto y en la forma de dirigir.

De todas formas la obra no trata sólo de la "realidad alternativa" sino también de las relaciones entre los personajes...
Q: Y ahí es donde se pilla al público, donde ves que en una situación totalmente irreal te puedes sentir reflejado en los personajes que quieren, odian, lloran y se alegran como todo el mundo, lo que cambia son las circunstancias.

¿Ha sido difícil tener que actuar en dos escenarios paralelos y representar dos papeles al mismo tiempo?
J: La obra es complicada en el sentido de que hay cosas muy técnicas en las que hay que entrar en el momento justo porque, si no, se pierde el juego y el público ve donde está el fallo, el error. Es complicado porque la obra es complicada, de hecho nosotros la acabamos de entender el último día que la leímos (Risas).
Q: Había muchas dificultades detrás del escenario. Tienes que hacer cambios muy rápidos de ropa, tienes que tener muchos objetos listos y saber donde los tienes exactamente. Los primeros días antes de estrenar era un lío impresionante, pero ahora lo hacemos todo y aun nos sobra tiempo. El cambio de un personaje a otro no es difícil porque es el mismo juego, en las dos situaciones el estado emocional va a la par, aunque en una sea por una extrema alegría y en otra por un extremo neurotismo o miedo. El estado energético es el mismo, sólo tienes que jugar a otra cosa diferente.

(A Jordi Rico) Bueno, tú en concreto representabas dos personajes muy diferentes...
Sí, está más diferenciado porque uno es un disminuido psíquico y el otro no, en principio. (Risas) ¿Complicado? Bueno, para mí es muy divertido tener que interpretar a dos personajes en la misma obra porque tener que cambiar en un momento es el trabajo del actor, y es muy agradable tenerlo que hacer. Supongo que también lo es para la gente que lo ve.

Es interesante que el escenario cambie en el intermedio de la obra, que primero veamos el laboratorio y luego la mansión...
Q: Sí, eso está muy bien, porque antes de que acabe la primera parte, Jordi, en el personaje de Ojeda, anuncia como va a ser la mansión: manteles de color burdeos, lámparas a juego... A media parte la gente sale y al volver se encuentran con el escenario.
J: Lo difícil era instaurar en el laboratorio la mansión, igual que instaurar el laboratorio cuando están los manteles, pero como los que están en el laboratorio van en batas blancas y el público ya ha visto la primera parte, la gente entra bien, no se extraña.

En el intermedio el público aun no ha podido entender qué está pasando. ¿Esto es positivo o puede resultar peligroso?
J: Yo creo que da ganas de saber qué va a pasar, porque de repente la última escena es la presentación oficial de la mansión, y allí va a pasar algo. Aquí es donde se pilla a la gente.
Q: Yo creo que la gente no entiende, pero en los dos cambios de realidades que ha habido en la primera parte, la gente intuitivamente ya sabe de qué va a ir el juego. Algo han pillado, aunque no lo acaben de entender, y eso crea una expectativa para la segunda parte que es positiva.

Entonces, ¿está hecho voluntariamente así, para que al principio sea difícil entender qué está pasando?
J: Yo creo que está hecho como una película: al principio no sabes qué pasa y se está hablando de cosas muy concretas sin que el público sepa exactamente qué es eso, y luego se resuelve a medida que va pasando.
Q: Es un recurso del autor para descolocar al público. Hablamos muy rápido en la primera parte y es un forma de decirles: ‘No os preocupéis por lo que digan, relajaos y dejaos llevar por la historia, no intentéis entender, porque el juego es tan simple, tan fácil, que lo demás no importa.’

¿Es complicado representar un texto tan científico, con un vocabulario tan técnico y un ritmo tan rápido?
Q: Técnicamente sí, pero no es lo más difícil. El texto, una vez te lo has aprendido, te lo sabes. Lo más difícil es el apoyo emocional, la importancia que tú le das a ese texto, a esa discusión. En la escena 5 hay una discusión totalmente científica en la que hay implicadas cosas importantes de personas, y ahí ves un momento de vida, de gente discutiendo sobre algo que para ellos es muy importante. Podrían estar discutiendo sobre fútbol, porque las reacciones son las mismas.

¿El texto está basado en teorías realmente científicas?
J: Está un poco mezclado. Hay momentos en los que se habla de cosas totalmente inexistentes, pero hay otros en los que no. Por ejemplo, las realidades paralelas son algo que existe, que no se ha podido demostrar físicamente pero sí técnicamente.
Q: Javier (Daulte) lee mucho sobre física, sobre todo física cuántica, la ciencia que está llegando a un punto donde se empiezan a no explicar cosas y donde no puedes entender una fórmula matemática sino que tienes que intuir su resultado. A él le interesa mucho esto, conecta la realidad con la no-realidad, el qué somos y el qué no somos, la materia que deja de existir y las cosas que pasan a estar un poco más allá de lo que pensábamos hasta ahora. Partiendo de ahí, él escribe eso, y puede inventarse, siempre con una lógica interna, cosas, métodos y explicaciones que no existen.

¿Actuar en catalán es un ventaja o un inconveniente?
J: Aquí, en Cataluña, no es un inconveniente, pero si se tiene la intención de viajar e ir a Madrid, a Valencia o a Bilbao, es evidente que con el catalán mal, no lo van a entender... Lo bueno es que la obra se puede hacer también en castellano.

¿Pensáis ir de gira por otras ciudades españolas?
J: Es nuestra intención. Hay algún contacto con gente de Valencia, en Madrid también hay algo, pero nada concreto. Eso sí, la intención es intentar que se vea en todos sitios y moverla.
Q: El texto en castellano ya está, porque el texto original es en argentino, o sea, español pero con muchos modismos del dialecto, y hay una versión en castellano para poder ir a Madrid y hacer ‘las Españas’, como decimos nosotros.

Hay una actriz en la obra, Núria Legarda, que habla en castellano...
J: Ella entiende y habla el catalán, pero no cómodamente; su lengua principal es el castellano. No creo que haya ninguna obra que se haya hecho en catalán y castellano a la vez, cuando poder hablar en los dos idiomas es muy habitual aquí, en Cataluña. Creo que es enriquecedor. No se hace extraño, es un punto de realidad y cotidianeidad en la obra.

Estoy de acuerdo. Por eso, me preguntaba si era algo buscado a propósito...
Q: Aprovechamos la lengua materna de cada uno: quien habla en catalán, pues en catalán; quien habla en castellano, pues en castellano, y quien habla más los dos, como es el caso de Nora (Navas), hace escenas en catalán y en castellano.

¿Cómo veis el panorama teatral en Barcelona?
Q: Poco dinero, ése es el panorama.
J: ¿A qué te refieres? ¿Si hay muchas producciones? Evidentemente, Barcelona tiene muchas producciones de teatro, pero no significa que sean de más calidad que en otros sitios. Hay algunas propuestas que están muy bien y otras que no tanto, lo que pasa es que sí que es verdad que es difícil, aparte de por el dinero, que hay poco, porque la gente no arriesga mucho. A nosotros no nos conoce ni Dios, no somos mediáticos, y aquí en Cataluña se busca básicamente a gente que sea mediática para hacer una obra de teatro. Hay muchísimos actores que están sin trabajar, que son muy buenos y muy capacitados para hacer cualquier obra y no están trabajando porque no son mediáticos, porque no salen por televisión. En una producción es interesante que estén Tal, Cual y Pascual que salen por televisión porque esto proporcionará gente y dinero, aunque la verdad es que luego la gente va a ver lo que le da la gana y, de hecho, a nosotros nos pasa: estamos llenando el teatro y, de aquí, no hay nadie mediático.

La respuesta del público ante la obra está siendo muy positiva...
Q: Sí, viene mucha gente y les encanta el espectáculo, y eso es lo que hace que cada vez vengan más. El problema que tenemos en este país es que mucha gente ha ido por primera vez al teatro y se ha aburrido tanto que no vuelven, y eso es algo que tendríamos que revisar, intentar que la gente se interese por lo que estamos haciendo. Creo que todo el mundo va buscando un teatro de calidad pero muchas veces no se consigue, y eso va en detrimento del teatro en general.

¿Por qué no se consigue? ¿Por falta de medios?
Q: Por muchas razones, pero no por falta de medos.
J: Yo creo que se tiene que hacer un teatro popular, que no significa un teatro de revista ni mucho menos. Tiene que ser algo con mucha pasión, con muchas ganas de que esto funcione, de que haya gente que vaya a verlo porque sí, no porque se tiene que ir, que le guste. Esto es lo que a nosotros nos da placer, salir y ver a la gente que está animada. ‘He ido al teatro, me ha encantado’: a nosotros es lo mejor que nos pueden decir.

Está previsto que la obra permanezca en el Teatre Lliure hasta el 14 de diciembre. ¿Pensáis prorrogar?
J: En el Lliure seguro que no, porque todas las fechas están muy marcadas, pero se está buscando un teatro para estar un tiempo más en Barcelona, aunque no hay nada concreto. Generalmente una producción que está un mes en Barcelona no se va a otro teatro de la ciudad, y creo que si ocurre con 4D Òptic será un logro para nosotros.
Q: Hay algo que en Londres, por ejemplo, se hace mucho, y es que las obras con éxito en teatros públicos pasan, al terminar el último día, a teatros privados. Aquí se podría hacer pero no hay costumbre, y estaría bien que cosas que funcionan bien desde teatros públicos se pudiesen pasar a teatros privados para poder continuar en cartelera los meses que hiciera falta, para aprovechar ese público que no ha podido ver la obra y quiere hacerlo. Si no, es como tirar un tesorito a la basura y no acabar de aprovecharlo del todo.



Marta Franco Guallar :.
01 noviembre '03