Las cinco chicas de la compañía. Carme Pla es la tercera de la derecha a izquierda, y Mamen Duch, la cuarta
Entrevistas |


En mayo de 1991, cinco jóvenes actrices recién graduadas en el Institut del Teatre de Barcelona optan por no consumirse junto al teléfono esperando la llamada de un director que las solicite. Es en ese momento, y con el inicio de las representaciones de Petits contes misògins, cuando nace T de Teatre... Doce años más tarde, en el escenario del Poliorama, T de Teatre estrenan Això no és vida!, su cuarto espectáculo después de Petits contes misògins, Homes!, Criatures y la comedia de situación Jet Lag. Estuvimos hablando con Mamen Duch y Carme Pla, dos de las integrantes de T de Teatre, y esto fue lo que nos contaron:

¿Cómo surgió la idea para este espectáculo?
MAMEN DUCH: Uy, hace mucho tiempo de esto... [Ambas se ríen] La cosa es que, cuando terminamos un espectáculo, siempre pensamos en algo sobre lo que nos gustaría hablar. En el fondo, siempre son cosas que nos tocan a nosotras o a nuestros amigos, anécdotas? Entonces empezamos a leer sobre temas varios. Y en este espectáculo comenzamos leyendo sobre las insatisfacciones. Empezamos a hablar de la gente que lo tiene todo pero sigue quejándose, consiguiendo complicarse la vida.
CARME PLA: Siempre buscamos cosas bastante cercanas. Es lo que nos pasa en el mundo en el que vivimos, que tenemos de todo pero estamos insatisfechos en aspectos diferentes. Y era eso lo que nos interesaba reflejar. Queríamos dar un paso más con este cuarto espectáculo. Ya habíamos hablado de mujeres [Petits contes misògins], hombres [Homes!] y niños [Criatures]. Ahora hablamos de personas, de insatisfacciones.

Pero creo que esta no es la única diferencia entre Això no és vida! y vuestras anteriores obras, ¿no es cierto?
MD: La diferencia fundamental es que las otras obras eran sketches y en esta hay un argumento normal, aunque se puede dividir el argumento en sketches por haber los cinco monólogos de cada una de nosotras. Pero ahora tenemos una presentación, unos hechos y un desenlace, cosa que con Criatures no pasaba: se trataba de quince sketches que comenzaban y terminaban en sí mismos.
CP: Otra cosa es la complicación, aunque no lo parezca, de la escenografía. Siempre habíamos hecho cosas muy sencillitas o directamente nada. Aquí también es minimalista, de cara al público no se ve nada, pero hemos sufrido para dar esta sensación de estar colgadas.
MD: Es lo que dice Carme; se mantiene la esencia T de Teatre, que desde fuera parece que no haya nada, sólo humo, pero de golpe nos ven volar.

¿Os sentís identificadas con los personajes que interpretáis?
MD: Yo nada de nada.
CP: Yo con todos [Ríen].
MD: A ver, yo interpreto a la depresiva, pero soy optimista y me cuesta mucho identificarme con esta visión tan negativa que tiene de la vida. Sí que es verdad que hay momentos en la vida en los que estás más triste o más blando por algo que te haya pasado, pero de ahí a identificarme con un personaje depresivo y además suicida... En cambio con los otros me identifico bastante.
CP: Yo con todos, porque puedes tener momentos de todos ellos. Puedes tener momentos en que lo ves todo negro, momentos en los que vas estresada o tú misma te estresas?
MD: En eso sí que me identifico [Ríen]
CP: Depende del momento, serían pinceladas de cada uno.

¿Cuál es el nexo de unión de toda la obra?
MD: Sería plantearse si lo que están viviendo es realmente vida o no.
CP: Ninguna está satisfecha con lo que tiene aunque lo parezca o diga que sí. En el fondo son víctimas de ellas mismas.
MD: Creo que el título lo refleja muy bien, ya que se plantean si esto es vida. Unas deciden que no y la cambian, otras son incapaces de cambiar y siguen viviendo esta vida, o hay las que deciden no vivirla.

¿Cuál es la función de la obra, qué pretendéis conseguir mostrando estas insatisfacciones?
CP: Yo pienso que, si puede ser, que la gente pase un buen rato y se ría de cosas que ellos mismos pueden hacer o ver en quien tienen al lado. Creo que esto es común en todas las obras, queremos hacer reír pero a la vez que la gente se ría de sí misma, que creo que es una cosa muy sana y muy terapéutica.
MD: Sí, sería mostrar muchos comportamientos en los que te ves reflejado. A veces nos viene alguien y nos dice que se siente identificado con uno, con otro... y eso está muy bien si lo has conseguido, que la gente se vea reflejada en diferentes comportamientos.

Entonces, ¿de quién creéis que es la culpa de estos males que describís en la obra?
MD: Yo creo que de nosotros mismos, porque decir la sociedad es nombrarnos a nosotros mismos. Nos hemos dejado llevar por una especie de rueda que es muy complicado frenar. Evidentemente que el mundo está loco y piensas que no vas con este mundo, pero tú también aportas tu granito de arena. Si tú también frenases y fueses de otro rollo?
CP: Sí, es un poco el carácter de cada persona, que en lugar de solucionar cosas a medida que vas creciendo, estas van a peor.
MD: Es lo que decíamos en Homes!, que los hombres, como el buen vino, pueden mejorar con los años. Y los que no mejoran, se agrian [Ríen].

¿Cómo creéis entonces que se podrían solucionar o evitar estos malestares?
CP: Quizá parándose un poco, no?
MD: Escuchándose uno mismo y a los demás. La gente ya no se escucha a sí misma, pero a los otros menos todavía. Son bestiales los monólogos que hay en la vida [Ríe].
CP: Si todo el mundo te dice que estás de mal humor, no puedes decir que la gente está loca y no para de decir que tienes mal humor. Párate y piensa que a lo mejor será verdad. No se soluciona nada si no escuchas a los demás y no te escuchas a ti mismo, es imposible.

¿Cómo es vuestro contacto con el público, qué opinan de la obra?
CP: Siempre tenemos el teatro lleno, pero hay que decir que el público siempre es diferente de una función a otra. Eso pasa en cualquier obra, al menos en las nuestras.
MD: Hay días que no ríen tanto pero en cambio aplauden mucho, depende de si les toca o no. La verdad es que la reacción del público es buena, en general está muy bien. Quiero decir que cuando estás actuando hay una buena conexión con la gente.

¿Cómo lleváis el tema Jet Lag? ¿Os gusta trabajar en televisión?
MD: A mí sí, mucho.
CP: Sí, es otro medio completamente diferente. A mí, al menos, lo que me gusta es variar, cada cosa tiene su tiempo.
MD: Lo divertido de la tele es que cada semana haces un capítulo y es una historia diferente. Aquí en cambio estás cada día repitiendo lo mismo, es algo muy duro. El contacto que aquí hay con el público es muy diferente del que hay en la tele, aunque grabemos con público. La parte horrorosa de la tele es la parte técnica.
CP: El día del ensayo con cámaras, por ejemplo, es pesadísimo. Aquí [en el teatro] es el salto sin red, cada día empiezas y te encuentras sola delante de la gente con el peligro de quedarte en blanco... Pero que, a la vez, si sale bien lo disfrutas muchísimo. Yo no sabría escoger una cosa o la otra.
MD: Es lo que tú dices, está bien combinarlo.

Entonces, ¿qué papel creéis que ha jugado Jet Lag en el éxito de Això no és vida!?
CP: Supongo que debe haber un potencial de gente que nos viene a ver porque nos conoce a partir de Jet Lag?
MD: ...sobre todo niños de doce años [Ríen].
CP: A ver, llevamos doce años haciendo teatro y mucha gente nos conoce ahora a partir de Jet Lag, es normal. Con un día que salgas en televisión te ven no sé cuantos millones de personas; en cambio, en el teatro, para que te vea la misma gente necesitas hacer unas cuantas funciones.
MD: A mí lo que me sorprende es que mucha gente te habla de Jet Lag pero que también han visto las otras obras. Pienso que T de Teatre tienen ya una trayectoria y un público muy consolidados. Después, evidentemente, ganas público con la tele.

Y ya para terminar, ¿cómo valoráis estos doce años de trayectoria juntas?
MD: Pues muy bien, no nos podemos quejar de nada, la verdad. Siempre hemos empezado con muchas ganas de trabajar, porque de hecho empezamos por no esperar a que nos llamasen y todo eso... También pasas momentos muy duros, porque es muy pesado, porque estamos todo el día juntas. Es un poco como tu familia. A veces, de gira, has vivido más con ellas que con tu propia familia.
CP: Creo que hemos trabajado mucho pero, a la vez, somos muy afortunadas porque todo lo que hemos hecho ha ido muy bien. Cada obra nueva que comenzamos es un miedo tremendo porque no sabes si funcionará bien, porque has puesto todos los beneficios de los anteriores espectáculos?La gente se cree que estamos forradas, pues no es cierto [Ríen]. Cobramos un sueldo justo cada mes y lo que sobra lo ponemos para un próximo espectáculo.
MD: Estamos forradas en el sentido de que hemos podido estar doce años trabajando de lo que nos gusta.
CP: Si por eso se entiende estar forradas, estamos forradas [Ríen].



Josep Puy i Curiel:.
Viernes, 28 noviembre '03