[En Barcelona] Yo creo que hay demasiada oferta para no tanta demanda
 
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Dani Pérez es un actor de teatro que lleva muchos años en el oficio y que ha pasado, además, por múltiples proyectos en la radio y televisión a nivel, tanto comarcal como nacional. Después del gran éxito de público y crítica con la obra El loco de la calle, vuelve al Teatre Muntaner para presentar Los unos por los otros, un espectáculo de humor en forma de monólogo, en el que juega con temas tan dispares como la religión, el cine, la vida en pareja, la política y la sociedad con la pretensión, ante todo, de divertir al espectador.

¿Te ha gustado desde siempre el teatro?
Bueno, la verdad es que si. Siempre me ha gustado el mundo este de la farándula. Yo digo que me viene de tradición familiar, pero no lo se si me viene de tradición familiar o no... Lo único que, bueno, es aquello que desde pequeñito pues siempre he estado imitando, siempre he estado fijándome mucho en el humor, en el mundo del humor. Y un día decidí dedicarme a esto. Probé dos años a ver cómo me iba la cosa y mira, al final pues vivo de esto, o sea que no me puedo quejar, ¿no? No es que viva muy bien pero al menos vivo de esto, que ya es mucho...

Porque además tienes una larga trayectoria en radio y televisión, ¿no?
Eso si. De echo yo empecé haciendo radio. Empecé en un programa que estaba en la Cope Maresme y, bueno, era un programa concurso... en fin, que hacíamos imitaciones y eso. Es que entonces, claro, te estoy hablando de hace nueve años. Nueve años atrás había otro tipo de humor... el monólogo no estaba tan asentado como ahora ni mucho menos y era todo un poco más de imitación, de chistes, un poco esta historia. Y luego pues si, tele hice a nivel comarcal y, bueno, siempre he estado metido un poco en este mundillo.

¿Y crees que esas experiencias te han ayudado o te han aportado ventajas en el teatro?
Se nota de cara a...hombre, lo que hace es espabilarte, en el momento, la improvisación... Pero a mí lo que más me ha ayudado, más que la radio o lo que haya podido hacer en televisión, han sido los tres años y medio que estuve en el café teatro Llantiol. Hostia, aquello me ayudó mogollón porque aquello fue una escuela para mí. Ahí fue donde probé muchas cosas; vamos, donde me hice como posible artista entre comillas. Probar cada noche con público nuevo un espectáculo de variedades, de cabaret... que te has de ir ganando al público... Y que además no están como aquí que están más pendientes de ti... Era bastante duro. Allí había funciones de poquita gente, estamos hablando de a lo mejor seis, ocho personas, y, claro, vienen en parejas y tal. Y ganarte a un público así pues es difícil. Pero bueno, la verdad es que allí aprendí muchísimo y aparte conocí mucho de la profesión y a gente de la profesión. Porque allí pasaba cada mes un espectáculo nuevo, en lo de variedades, y, hostia, conoces a mogollón de gente; malabaristas, funambulistas, equilibristas, magos, clowns, mimos...Yo guardo muy buen recuerdo de esa época.

¿Y qué tal fue la experiencia en El Club de la Comedia?
Si, bueno, de eso hace dos años... Fui el ganador del tercer certamen de monólogos de El Club de la Comedia y, hombre, aquello me sirvió pues para conocer gente dijéramos más consolidada en este mundo y para aprender cómo es la tele más profesional. El certamen este me lo tomé un poco como un reconocimiento de decir `Bueno, vamos bien. Hay que seguir la línea por aquí. Yo no conocía a nadie, o sea, salí allí y ni cámaras ni hostias... yo me fijé en la gente, como hoy. Hice mi bolo allí y, bueno, luego gané. A ver, luego económicamente pues tienes un beneficio y, claro, de promoción va de puta madre. Es una pena que sea así pero te da como más credibilidad de cara a la gente y el público en general. Que antes era Dani Pérez y decían: ´¿Y éste quien es?´ Y, bueno, ahora Dani Pérez tampoco es que diga mucho (ríe) pero, hostia, no se, al menos ya te miran con otros ojos, ¿no?

¿No crees que el humor de El Club de la Comedia se está empezando a convertir un poco en un humor fácil y "de moda"?
Yo creo que lo están machacando demasiado este tipo de humor... Y aparte ahora, o sea, a mi por ejemplo este espectáculo pues llevo ocho años dándole caña y son ocho años de experiencia que están ahí. A ver, yo no tengo nada contra la nueva hornada de monologuistas que está saliendo, pero en estas cosas yo creo más en ir un poco más despacio.

Tu anterior espectáculo, El loco de la calle, tuvo un gran éxito. ¿A qué crees que se debió?
Lo de El loco de la calle fue una cosa muy rara que no se muy bien cómo sucedió (ríe)... Fue un bombazo. Es que yo estaba actuando en una sala en Mataró a la que iba una vez al mes, la sala Club. Que esto fue después de salir del teatro Llantioll que me metí allí... Bueno, pues yo conocía un poco a la gente aquella y me dijeron: "Hostia, pues vente una vez al mes". Me dieron una continuidad e iba llenando. A ver, esto queda mal que lo diga yo pero es que era así, iba haciendo un público, ¿no? A parte allí me iba mucho más de la olla que no ahora... Allí me cagaba en todo y eso... Yo iba los martes por la noche. Claro, un martes, que no estamos hablando de aquí de Barcelona, sino de Mataró... y que además estaba como en un polígono industrial... Y claro, llevar allí cada vez cien personas, hostia, aquí pasa algo, ¿no? Y aquello si que me dio la seguridad. O sea, aquello me confirmó para mí mismo el decir "Hostia, pues puede ser que algún día suene la flauta". Y luego fui a Tárrega. Y allí pues yo no se qué pasó pero el primer día agoté las localidades. Yo no se quien coño había hablado de mí o de El loco de la calle... Pero es que aparte hice doblete. Iba con otra obra de teatro, Larra, el pobrecito hablador, que no tiene nada que ver con esto porque era teatro clásico, e íbamos un colega y yo y pasamos por la plaza para ir a desayunar, y veo que había unas pizarras donde ponía las obras y eso y pone: “El loco de la calle, agotadas las localidades". Y, hostia, no me lo creía... Y esto en la primera función. Que digas la segunda, porque la voz corre y eso, pero en la primera... Yo ya te digo que no se quién habló... Luego además las críticas fueron muy buenas. Por ejemplo, Pablo Ley, que es un monstruo de la crítica, me puso bastante bien. Y este año también hemos vuelto a Tárrega pero este año hemos pasado sin pena ni gloria, un poco también por las fechas que pillamos y eso...

Ahora que mencionas a Pablo Ley, en la crítica que escribió en El País de El loco de la calle, te comparaba con Pepe Rubianes y creo que esa comparación lleva tiempo siendo algo recurrente, ¿no? ¿Cómo lo llevas?
Bueno, a ver, al principio me fastidiaba, porque es estarte ahí una hora y pico dándole, para que luego te digan: "Pues te pareces al Rubianes". Hombre, yo soy consciente de que yo me he empapado bastante de él. Ha sido para mí un estilo... Pero un estilo, no un quererlo imitar. Un estilo de hacer humor que a mí me gusta. Y es un poco seguir ese patrón. Ni quererlo imitar, ni quererme parecer, ni nada. O sea, los textos son míos, el curro es mío... Yo se que tengo reminiscencias de ese humor, pero no se, pienso que al principio sí te puede sonar, pero luego, a medida que el espectáculo avanza, hay otros recursos que creo yo que marcan la diferencia con Pepe Rubianes. Pero vamos, que para mí es de puta madre que me comparen con Rubianes antes que con qué se yo... Aunque las comparaciones siempre son odiosas. Pero oye, que no me cabreó ni mucho menos. Al contrario, me lo tomo como un halago (ríe).

Ahora estás presentando Los unos por los otros, que es un monólogo de humor. ¿Es ese el género en el que te sientes más a gusto?
Si, bueno... A mí me gusta el humor en general, ¿vale? No me considero monologuista. Aparte juego con otros recursos, ¿no? Como... no se, a veces te inventas personajes, la mímica, toda la expresión corporal... No se, a mí me gusta jugar. Lo que quiero decir es que no me definiría como un monologuista de pie de micro dijéramos, sino que me gusta vivirlo más, echarle más caldillo, ¿no? Como la pastilla de Maggi en el guiso... meterle ahí un toque de viveza...

¿Cuál es el mensaje del espectáculo?
Bueno, lo de Los unos por los otros es un poco un reflejar eso de "Los unos por los otros y la casa sin barrer", ¿no? Que todos tenemos una manera de ser, que creo que queda patente en alguna pincelada a lo largo del espectáculo. Pero que, en definitiva, todos somos iguales... Somos imperfectos, somos seres débiles delante de todo el mundo y hay que aprender a sobrevivir con eso. Pero que somos iguales en el sentido de que "Cagar caga el Papa y de cagar nadie se escapa", ¿sabes? Que aquí nadie venga de nada porque en el fondo estamos todos en el mismo barco. Vamos, que mi pretensión no es... mi pretensión es básicamente que la gente que venga se lo pase bien y punto.

Pues parece que hoy lo has logrado, ¿no? ¿Estás contento con la acogida del público?
Hoy ha estado bien... La verdad es que ha estado genial. Hombre, hoy era un poco para mí la re-entrée aquí y la verdad es que venía con ganas también de dar caña. Y si, he visto que la gente lo ha seguido de puta madre. Creo yo, vamos.

Y las anécdotas que cuentas en el espectáculo, ¿hasta qué punto son reales?
Se trata de exagerar. De exagerar mucho la realidad. Es darle la vuelta a la realidad... Yo creo que el humor es sencillamente sacar las cosas de contexto, ¿no? ¿Tú te imaginas, por ejemplo, al rey de camping con el Aznar y el Pujol? Pues eso, se trata de sacar las cosas de contexto, y ahí es donde está la gracia. Así nos olvidamos un poco de los problemas, de la mierda y de todo.

¿Crees que hoy en día se está intelectualizando en exceso el teatro, y con ello puede que se esté perdiendo un poco un espectro del público que no va al teatro porque le intimida? Quiero decir, ¿crees que se debería volver un poco más al sentido lúdico del espectáculo teatral?
Yo la verdad es que el público que acostumbro a ver es gente joven y de mediana edad... Pero vamos, que es un espectáculo pensado para todo tipo de gente. A veces han venido chavales de doce años y parejas con sus hijos y, vamos, creo que les ha gustado, no se... En cuanto a lo del teatro intelectualizado y todo eso, a mí no me interesa para nada ir de intelectual. Hombre, cada uno tenemos nuestra culturilla personal, pero tampoco es cuestión de ir luciéndola por ahí sobre el escenario, ¿no? Que si DaVinci, que si Zaratustra... Yo no soy partidario de ir vendiendo la filosofía de uno. Hombre, en el futuro no se lo que haré... Igual hago una versión de El libro del buen amor, del arcipreste de Hita o algo asi, yo qué se (ríe)... Pero vamos, no me interesa mucho ir de intelectual, ya te digo. Prefiero abarcar un público más amplio.

Y por último, ¿cómo te parece que está el teatro en Barcelona?
Sobre-explotado. Yo creo que hay demasiada oferta para no tanta demanda, ¿no? Yo que vengo del "cúrratelo tu solo sin subvenciones ni hostias", pues la verdad es que para mí ha sido una aventura personal que sigo manteniendo desde que empecé. Y bueno, ahora tengo la suerte de que está Fila7 detrás y que producen este espectáculo, pero yo hasta la fecha... tampoco te creas que te encuentras con mucha ayuda...



Yurka Griemsmann Peidro :.
Lunes, 22 diciembre '03