Fue gracias a Goytisol que se dieron a conocer muchos de los poetas modernos de Cataluña
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José Agustín Goytisolo (1928-1999) contaba, en una de sus últimas entrevistas, que su infancia estuvo marcada por las calles y jardines del barrio de Sarriá. Tenía una hermana mayor, Marta, y 2 hermanos pequeños, Juan y Luis. Cuando sólo tenía 8 años estalló la Guerra Civil, un conflicto que marcaría por entero su vida. Quizás siempre tuvo en mente ese día en que murió su madre, Julia Gay. Fue durante un bombardeo efectuado por las tropas franquistas en el Paseo de Gracia de Barcelona, en 1938. Seguramente ese fue uno de los motivos por los que se volvió un niño revoltoso, un comportamiento que le supuso más de un problema en los distintos colegios en los que estuvo, a pesar de obtener siempre unas notas excelentes. Al llegar a la Universidad de Barcelona, José Agustín siguió teniendo problemas. El rector le impuso, junto a unos compañeros, el retraso de un año en la carrera por haber roto una fotografía del dictador Franco.

Aunque la familia Goytisolo, de procedencia vasco-cubana, era de orígen burgués, José Agustín contó en muchas ocasiones la imposibilidad de permitirse retrasar los estudios un año más, un hecho que provocó su marcha a Madrid, según explicaba, "con una mano delante y otra detrás". Allí fue bien recibido y las cosas le fueron mejor. De vuelta a Barcelona, desempeñó toda clase de empleos. Desde en la Compañía Aguas de Barcelona hasta en un despacho de Arquitectura, pasando por trabajar en diferentes cargos de algunas editoriales. Pero nunca pensó que la afición a la escritura, que cultivaba desde pequeño, le pudiera servir para ganar dinero. Durante la infancia, su tío ya le enseñaba a leer a los clásicos romanos en latín. Prefería esas historias a las de la Bíblia, que los curas de su escuela le obligaban a aprender. José Agustín Goytisolo definió su ideología como la de un "francotirador de izquierdas", algo que le ocasionó más de un problema. Además, también se declaraba agnóstico.

Con su primer libro, El retorno (1955), ya tuvo éxito suficiente para ser visto como el buque insignia de su generación. La llamaron "Escuela de Barcelona" o "Generación del cincuenta". En ella se encontraban amigos de Goytisolo como Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral, quien también destacó por su faceta de editor. El autor barcelonés ganó el Premio Adonais en 1954 y el Boscán en 1956, con sus Salmos al viento, una de las piezas clave en el conjunto de su obra.

Un poco más tarde, en 1959, Goytisolo consiguió hacerse con el Ausias March gracias a Claridad. Pero a los días buenos siempre les siguen días de tormenta. Un poco después, tras recopilar sus mejores poemas en el tomo Años decisivos (1961), entró en una crisis creativa. Tardó siete años en salir de ella. Así, en 1968 se sintió atraído por la capacidad de la poesía como arma política y comunicativa. Estaba naciendo el libro Algo sucede. También irían llegando otras grandes composiciones. Encontramos títulos como Bajo tolerancia (1973), Taller de Arquitectura (1977), Del tiempo y del olvido (1980) o Como los trenes de la noche (1994). En esos tiempos, Goytisolo sería superado en fama por otros compañeros de su generación, como Gil de Biedma o Claudio Rodríguez. Entre sus últimas publicaciones se encuentran Cuadernos de El Escorial (1995) y Las horas quemadas (1998).

A parte de esto, Goytisolo destacó por sus traducciones de clásicos italianos y catalanes, como Salvador Espriu. Fue gracias a él que se dieron a conocer los poetas modernos de Catalunya. Entre los 20 y los 70 años escribió alrededor de veinte libros. El poeta también fue columnista de El Periódico de Catalunya durante años. La etapa final de la vida de José Agustín Goytisolo estuvo rodeada por múltiples depresiones, un ciclo vital que se cerró para siempre el 19 de marzo de 1999, después de caer por el balcón de su casa.

Entre sus poemas más conocidos se encuentran "El lobito bueno" y, sobretodo, Palabras para Julia, dedicado a su hija, que puso música, como en tantas otras composiciones, Paco Ibáñez, gran amigo de Goytisolo.


Sergi Ribas Rebull.