Zeno de Rossi inaugura el certámen de música experimental en la Sala Metrònom de Barcelona
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¿Hay una vanguardia musical en el nuevo milenio?

Aparentemente, parece que no. Después de la segunda mitad del siglo XX, hemos visto el verdadero Big Bang, el desmenuzamiento del concepto de estilo y, consecuentemente, la ruptura de la noción de vanguardia como idea unívoca.

Hoy en día, aquello que se divulga como vanguardia es a menudo un género de arte que justifica el propio hundimiento del mercado global, abanderando viejos conceptos estereotipados como experimentación, investigación científico/artística, metalenguaje y nuevas tecnologías.

Pero de manera frecuente, se constata una evidente falta de contenidos y un estado de entropía general. Últimamente, pocas veces he visto obras, espectáculos y trabajos artísticos, donde el contenido y la urgencia comunicativa permitan al espectador olvidar los medios utilizados por el artista creador.

Ciertamente, la característica más evidente de la contemporaneidad es la multiplicidad, como ya mencionó en su día el escritor italiano Italo Calvino. Por esto me parece más interesante hablar de diversidad, pluralidad, complementariedad, combinación, simetría y asimetría que de vanguardias.

Dentro de esta línea, la programación de los conciertos de Música en Metrònom 2004 surge del deseo de acercar experiencias de artistas concentrados esencialmente en el sonido (Kriminal Museum, Marko Ciciliani, Tilt) y otros que utilizan diversas vías expresivas como punto de partida, o como una extensión de sus performances (Américo Rodrigues, Sonic Kitchen, Claudio Baroni – Fabian Marcaccio, Spiritini).



Riccardo Massari Spiritini :.
Comisario