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La obra de Joan Miró supone uno de los principales referentes de las vanguardias artísticas del s. XX. El pintor y escultor barcelonés supo crear un nuevo lenguaje, muy personal y de gran repercusión, que lo situó entre los grandes artistas contemporáneos. La Fundación Miró de Barcelona recoge una enorme cantidad de piezas del artista, entre pinturas, esculturas, dibujos y bocetos, que nos permiten aproximarnos a su trabajo. Joan Miró Ferrà nació en 1893 en Barcelona, hijo de Miquel Miró Adzerias y Dolors Ferrà Oromí, ambos procedentes de familias de tradición artesana. Sus primeros dibujos conservados datan de 1901.
Desde 1907 hasta 1910 compaginó sus estudios en la Escuela de Comercio de Barcelona con las clases en la Escuela Superior de Artes Industriales y Bellas Artes, donde tuvo como profesores a Modest Urgell y a Josep Pascó. A partir de 1910 trabajó durante un tiempo como contable y participó, por primera vez, en una exposición, organizada por el
Ayuntamiento de Barcelona.
A causa de una enfermedad, se trasladó a Montroig (Tarragona), donde pasó la convalecencia. A su regreso a Barcelona, decidió dedicarse por entero a la pintura y se inscribió en la Escuela de Arte de Francesc Galí, donde permaneció tres años y, un tiempo después, en el Cercle Artístic de Sant Lluc. Allí coincidió con el también pintor E.C. Ricart, con el que compartiría un estudio hasta 1918, año en el que cerró su primera etapa, influida por Cézanne y realizó su primera exposición individual, en las Galerías de José Dalmau. Dalmau también organizó la primera exposición del artista en París, dos años después, en la Galerie La Licorne.
Durante los veranos que pasó en Montroig, Miró pintó la mayoría de las obras de Etapa detallista, entre las que se encuentran La tierra labrada, Pastorale y, sobre todo, La masía, cuadro que después adquiriría Ernest Hemingway.
En 1924 inició su contacto con los vanguardistas, participando en sus exposiciones. En esta época trabó amistad con Max Jacob, Georges Limbour o Roland Tual. Un año después, expuso individualmente por primera vez en la Galerie Pierre de París. En 1926 realizó los decorados y el vestuario del ballet Romeo y Julieta para la compañía de Diáguilev, y dos años después viajó a Bélgica y Holanda. Estos viajes le inspiraron los Interiores holandeses, que pintaría en Montroig. También de esta fecha datan sus primeros collages-objeto.
Un año después trabajó en la serie conocida con el nombre de Retratos imaginarios. También en este año contrajo matrimonio con Pilar Juncosa en Palma de Mallorca, con quien tendría una hija al año siguiente, y la pareja se instaló en París.
Durante 1930 trabajó en un conjunto de pinturas de estilo muy desigual y comentó su interés por trabajar otros medios, como la escultura o el bajorrelieve. En este año realizó su primera exposición individual en Estados Unidos, en la Valentine Gallery de Nueva York. En Montroig realizó sus primeras obras tridimensionales y un año después, también en esta localidad, comenzó una serie de pinturas-objeto.
En 1932 volvió a trabajar para un ballet, realizando el telón, la escenografía, el vestuario y los objetos de Jeux d’enfants, producido por la compañía rusa de Montecarlo. También en este año expuso en la Pierre Matisse Gallery de Nueva York.
Hacia 1934 se inició su Período Salvaje, con cuadros pesimistas. A causa de la Guerra Civil, tomó la decisión de quedarse en París junto con su mujer y su hija, donde permanecería hasta 1940. Allí realizó, en 1937, una gran pintura, El segador, para el pabellón de la República Española en la Exposición Internacional de París.
En enero de 1940, comenzó una serie de veintitrés aguadas, que más adelante sería conocida por el nombre de Constelaciones. Continuó con este proyecto en Palma de Mallorca y lo terminó en Montroig en 1941. De este año data su primera gran retrospectiva en el Museum of Modern Art de Nueva York. Durante los dos años siguientes trabajó exclusivamente sobre papel, con una única excepción, Pintura con marco modernista.
En 1944 realizó sus primeros trabajos en cerámica, iniciando una etapa de colaboración con el ceramista Josep Llorens Artigas, que duraría tres años. También en este año se editó su Serie Barcelona de litografías, que constaba de 50 piezas, y se produjo su regreso a la pintura sobre tela, que prácticamente había abandonado desde 1939.
Durante los años siguientes realizó sus primeras esculturas en bronce y alternó dos tipos de pintura, una más reflexiva y la otra más impulsiva. En 1954 inició una nueva etapa de colaboración con Llorens Artigas, con quien realizó, en 1958, dos grandes murales cerámicos para el edificio de la UNESCO, en París. El proyecto recibió el Guggenheim International Award.
Durante la década de los 60 se presentaron exposiciones retrospectivas del artista en lugares como el Museo Nacional de Arte Moderno de París, el Museo Nacional de Arte de Tokio, la Fondation Maeght de Saint-Paul-de Vence o el Antic Hospital de la Santa Creu de Barcelona. Continuó con su creación escultórica y realizó sus primeras obras monumentales de bronce, Pájaro solar y Pájaro lunar.
Joan Miró continuó desarrollando su labor artística hasta el final de su vida. Durante sus últimos años recibió diversos reconocimientos a su trabajo, como el Carnegie International Grand Prize de pintura, en 1967, o la Medalla de Oro de las Bellas Artes Españolas, en 1980. Murió el 25 de diciembre de 1983 en Palma de Mallorca y sus restos descansan en el cementerio de Montjuïc, en Barcelona.
Marta Franco Guallar.