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Ramon Oller (Esparraguera, 1962) estudió Arte dramático en el Institut del Teatre de Barcelona, danza clásica y contemporánea en Barcelona, Londres y París. Desde su primera y ya premiada coreografía, Dos dies i mig (1984), Oller y su compañía Metros, fundada el mismo año y afincada en Barcelona, han sido los creadores de más de veintidós espectáculos y coreografías que han podido verse en todo el mundo. Las creaciones del coreógrafo han sido premiadas a nivel internacional y se definen por una ruptura con las arrerastradiioales de la danza. Además, la vertiente pedagógica de Oller también es mundialmente conocida ya que imparte y ha impartido clases tanto en la península como fuera de ella.
Ahora se encuentra en el Teatre Victòria con la mítica obra Carmen, en la que él se encarga de la dirección y la coreografía. El estreno de la obra fue el 2003 en el XVII Festival de Pebrada y después de su paso por Barcelona, la obra saldrá de gira por Estados Unidos, Holanda, Francia...¿A qué se debe tu colaboración, desde hace años, con la Junta de Andalucía y el Centro andaluz de danza?Yo me fui a trabajar a Sevilla para hacer una creación hace diez años y a partir de ahí empezó la colaboración con el Centro andaluz y a partir de eso vino. Realmente, claro, yo a Andalucía me siento muy arraigado porque soy segunda generación de catalanes pero mi madre es de Almería, mi familia es de Almería... y me siento muy arraigado con la cultura andaluza, aunque soy catalán y me siento muy catalán. Tengo unos orígenes muy mezclados.
De todos los premios que te han dado, ¿cuál es el más especial para ti?Pues seguramente el que menos conoce la gente que es el que me ha dado mi pueblo, que es Esparraguera, donde yo nací. Y me dio una emisora de radio un premio que se llama Siete Siete. Y éste es el que más ilusión me ha hecho. Evidentemente, no voy a negar que cuando me dieron el Premio Nacional de Cataluña o el Premio Nacional de España pues también me hizo mucha ilusión. Pero a veces el más pequeñito es el que más me emociona. Ha sido de los últimos, no me lo esperaba y me hace tocar un poco con los orígenes.
Tengo entendido que tienes varios proyectos en el horizonte. Lo de Dalí con Rossy de Palma, lo del Espai de Dansa Metros... ¿Qué tal van?Pues Dalí Dance es un proyecto que ya está en funcionamiento y en marcha... Y el otro proyecto ya empezó pero es un proceso largo. Es un espacio en el cual quiero trabajar y no tirarme a la aventura. Esto del mundo de la pedagogía y de la enseñanza, pues estoy en ello y me gustaría que para el 2004, 2005 pudiera ponerlo en marcha con posibilidades de seguir una continuidad. Ya habíamos tenido un espacio en el cual teníamos clases y unos talleres, pero ahora estamos reorganizándolo para volver a abrirlo... Porque aquí en Barcelona es muy difícil.
Y lo de Dalí, ¿cómo será? ¿Qué visión de Dalí quieres dar?Es un espectáculo en el que Rossy de Palma hace del sexo de Gala y yo hago del sexo de
Salvador Dalí. No es que hagamos de Dalí ni Gala pero tenemos muchas cosas que ver con el mundo de Dalí. Y es a partir de tres ballets para los que él hizo la escenografía y el vestuario en Estados Unidos, en el periodo de ocho años que estuvo allí. Entonces, cogiendo el leit motiv de los tres ballets, pues hemos hecho una mezcla de los telones, del vestuario y de las anécdotas de su mundo más loco... todo aquel mundo, tan paranoico que era, pero tan rico y tan surrealista. Son cosas muy sueltas de la vida de Dalí y de Gala que voy cogiendo, y otras que me imagino que pasaron de esa manera. Lo que sí que es muy veraz son los telones, el vestuario... O sea, en este tiempo he leído unos veinticinco libros de Dalí y no hay ninguno que coincida en dos datos, pero todos tienen lo que importa es que su obra está ahí y la puedes comprobar. Pero las anécdotas son cada vez diferentes... Depende del que escucha y del que escribe.
¿Y te queda todavía algún proyecto en mente que esté pendiente? Algo así como una espina clavada me refiero...No, yo no tengo nunca una espina clavada porque soy muy cabezota y como esto es una compañía de autor realmente hago lo que quiero. Quizás todavía no me ha llegado el momento de ceñirme a otras cosas que no sean mi placer creativo. Siempre que tengo algo en mente lo realizo. Ahora tengo muchas ganas de hacer algo que me hace mucha ilusión, que es tocar el tema del cine. Me gusta mucho trabajar con actores, he hecho muchas obras de teatro trabajando toda la parte corporal y toda la parte de movilidad... Y entonces ahora me gustaría trabajar en un medio que no conozco y que es tan atractivo como el cine. Sería algo en la posición de coreógrafo y para trabajar con un director de cine.
Has visto la película Carmen, de Aranda?No. Vi el trailer y me decepcionó un poco cómo está basada... Pero me gustó mucho la parte estética, la manera de Aranda de tratar el cuento, porque es muy difícil. Pero bueno, pienso que es una película muy digna de Carmen. Y sobre todo el director me interesa mucho.
¿Por qué has decidido ahora aceptar Carmen después de haberla rechazado varias veces antes?Sobre todo lo que ha pasado es que no quería hacer la Carmen sin tener ninguna idea para hacerla. Lo que ha pasado es que ahora tenía una idea, tenía el momento y entonces estaba muy relajado. En un principio nunca la hice porque siempre, cuando estaba trabajando fuera, en Estados Unidos, en Alemania o en Holanda, pues entonces como soy español ya está, me piden Carmen a mí. Y me pareció que era el recurso más fácil, ¿no? Estuve varias veces a punto de hacerla, en Holanda ya estaba anunciado y todo, y al final nunca llegué a hacerla porque no tenía el momento.
¿Y qué aporta de nuevo esta versión?Yo creo que es una versión muy personal que tiene una mezcla con el flamenco, la danza contemporánea, el teatro y la ópera. Aparte, mezclo cosas del cuento de Merimeé y de la ópera de Bizet. Aquí está Micaela, que en el cuento no existe, hay una Manuela más fuerte, que tampoco existe en el cuento, y Don José en el cuento es muy importante y aquí es sólo una visión desde carmen. Es un personaje que utiliza un tipo de danza que es más elegante y más liberal. Para mí es la otra Carmen... Carmen se encuentra con su personaje en masculino, igual de concéntrico y de ambicioso.
¿Por qué no bailas?Depende mucho. Yo no bailo en activo desde hace ya bastante tiempo. Volví a bailar hace tres años; al principio bailé en una obra, luego en la siguiente, Sangre Pura, no lo hice... Y en esta pues directamente ya he quedado fuera. A veces son obras muy complicadas de versionar, o no considero que sea necesario que esté yo ahí en medio, porque tengo bailarines. Y no sé, no me veo ningún rol y no me veo ahí. Yo soy un director muy duro. El director no tiene nada que ver con el bailarín y muchas veces el director no escoge al bailarín... Y a mí en este cásting no me cogieron (ríe). Hay un momento en que puedo separarlo y puedo ver cuando estoy en el cásting y cuando no.
Hacer la Carmen más flamenca y huir de los clichés andaluces es una tarea difícil, ¿no?Es una Carmen muy atípica del típico caso de carmen. Es atípica porque la manera de contarla lo es, pero con todos los tópicos españoles. Hay de todo, desde la bata de cola... Es muy flamenca. Lo de los clichés, no es que huya de ellos sino que los utilizo, que no me utilicen a mí. No me gusta bailar con clichés pero los utilizo para llegar a muchas cosas. Aparte, lo del flamenco, que lo he estudiado y trabajado, siempre lo he mezclado con los espectáculos que he hecho.
¿Cómo surgió la colaboración de Martirio?Yo quería utilizar su música para una parte del espectáculo, que son tres temas de su disco A flor de piel. Desde el primer día que oí el disco ya lo tenía en mente. Y cuando empecé a montar todo en Estados Unidos no daba con ella y fue todo un verano de mucho intentar contactar con ella... No podía, y los americanos son muy duros con esto de tener los derechos y todas las cosas muy claras antes de utilizar una música. Pero sabía que esa música la iba a utilizar. Yo creo que quizás fue su música la que me hizo aceptar la obra; me dio mucho en la cabeza porque para mí explica perfectamente la historia de Carmen, cuando se enamora la primera vez, cuando ronronea a José... Después ella (Martirio) aceptó, vino a ver los ensayos, estuvimos trabajando un poquito y yo quería que hiciera una versión de la habanera en flamenco y en castellano. Y no, ella quiso hacer la versión en flamenco pero en francés. Y encuentro que realmente es una maravilla como queda, porque es la última canción, cuando matan a Carmen. La cantó en el estreno en directo y después, bueno, tenemos la grabación que es lo que en principio se iba a hacer. Pero creo que es una muy buena versión y creo que Martirio ha cogido la Carmen de Bizet y la ha devuelto a la fábrica de Sevilla.
A lo largo del recorrido de Carmen por los diferentes teatros, ¿varías en algo la obra?El concepto es el mismo y además el poso ya está hecho; ellos ya dominan mucho la obra, pero también yo he cambiado mucho coreográficamente. Pero es que es una compañía que no está muerta, está muy viva y el repertorio nunca lo dejo morir. Es también una razón por la que tengo una compañía... Porque no es lo mismo que trabajar para una compañía en la cual el últimos día, el de estreno, yo me desvinculo de la obra y la obra está viva porque hay un repetidor que hace exactamente lo mismo que se hizo en ese día. Yo sencillamente lo voy revisando. Hay muy pocas obras que yo deje idénticas desde el primer día hasta el final... en mi compañía. En otras compañías sí y no hay más remedio. Pero esto es una compañía de autor, que cada vez que reviso encuentro algo, y además tengo la gran virtud y el gran defecto de que me encanta trabajar. Y en esta versión en el Victoria pues hay muchas modificaciones que han ido a mejor.
Y la reacción del público, ¿la tienes también en cuenta a la hora de introducir cambios?No, para nada. A mí me encanta el público y espero siempre conectar con él, pero porque aplaudan una cosa no voy a hacer eso todo el rato. Los cambios los hago en la soledad del estudio; nunca en la euforia de un estreno o de una gira, sino en el estudio, cuando no hay nadie y cuando estoy yo sencillamente con la obra. A mí me encanta verlos bailar y soy el público más privilegiado, pero ellos tienen que bailar para mí y luego para el público. En el momento en que bailan para el público yo me desvinculo y les dejo. De hecho esta es la vez desde hace muchos años que estoy cada día en el teatro. Normalmente estoy cuatro o cinco días y después son ellos los que quedan al frente con todo un equipo detrás que mantiene el repertorio y yo vuelvo cuando ha acabado la temporada.
¿Cómo va a ser la gira? ¿Adónde vais con Carmen?Vamos a Francia, a Holanda, después a Alemania, Estados Unidos, Australia, Asia...
Y después de la gira, ¿qué pasa con Carmen?En estos momentos ya estoy un poco agotado de Carmen, y creo que seré yo el que la mate algún día porque ya es un poco demasiado tiempo... Era un poco también el miedo que tenía a la hora de hacer Carmen, porque sabía que es una obra que después queda en el repertorio durante años y he tenido mucha experiencia con amigos. Ya me lo decía
Cristina Hoyos, que el problema de la Carmen es que después de Carmen, ¿qué más hay? Es un título que vende mucho y cuando haces otra cosa no quieren. Quieren que hagas Carmen 2, y dices: “Bueno ya, pero Carmen murió”. Tendrá una fecha de caducidad. No la he puesto todavía pero es seguro. Quizás sea aquí en el Victoria y la mate yo mismo. Realmente, hay que darle un tiempo y después todo el mundo tiene que seguir y, bueno, a lo mejor hasta el 2006 tenemos espectáculos y entonces iremos alternando con otras obras, pero... Yo no quiero pensar que es el final de mi carrera pero viendo Carmen en el escenario; no, no.
¿Qué opinas de la cultura de las artes escénicas en España?Sobre todo la danza es un terreno en el que poco a poco hemos ido avanzando y por ejemplo la compañía Medios tiene veinte años y hay compañías de danza contemporánea que, a lo mejor, tienen veintidós, veintitrés... tampoco mucho más. En España lo que pasa es que todavía estamos utilizando la pandereta y las castañuelas, que también es lógico porque es nuestro folklore, lo utilizamos y es lo que vendemos fuera. Y entonces nunca nos hemos puesto con danza contemporánea ni con muchas otras artes escénicas que son mucho más jóvenes o alternativas. No cuenta por eso, porque no tenemos un arraigo tan grande como en otros sitios como EEUU o Francia, pero poco a poco se valora más. Pero tampoco hay que exigir algo que no estaba en nuestra cultura. Quiero decir, yo no culpo al público que no viene a ver este espectáculo... si es que no tiene la información. La ópera, el flamenco o el teatro son espectáculos con muchos años de tradición detrás. Pero la danza contemporánea la gente la desconoce y ahora empieza a ser algo que no asusta al público. Se han hecho muchos experimentos porque el público se aburre... Yo me acuerdo que hasta para mis propios hermanos, que venían a verme a espectáculos cuando estaba trabajando en Londres o Francia, les era un palo. Lo hacían por mí y porque era un estreno importante, un teatro importante, y venían y me trataban de loco (ríe). Pero cada vez se han ido acercando más y ahora sencillamente van a ver danza esté o no yo en ella. Y eso es lo que más me gusta, que se han hecho espectadores de danza contemporánea porque les gusta. A veces lo que pasa, y yo lo entiendo perfectamente, es que el público no quiere ver el proceso; quiere ver el resultado. Y en la danza hubo un tiempo de euforia, en el que me incluyo. Pero es que, claro, llegó un momento en que al público sólo le estábamos enseñando procesos de creación.
¿Crees que el Grec y el Fórum representan una gran oportunidad para la danza contemporánea en Barcelona?No. Yo pienso que el Grec nos aportaba antes muchas cosas que ahora no nos aporta, como eran compañías que venían del exterior y que no habíamos visto. Ahora son los visitantes de siempre y cuatro compañías más que ya hemos visto. Yo, por ejemplo, cuando era joven venía desde mi pueblo para verlo, y ahora vivo al lado y no me muevo al Grec; lo encuentro un palo. Y no es por la dirección del Grec ni nada, sino que creo que la cultura se ha estancado un poco a nivel de cosas de fuera... Lo del Fórum, dijéramos que no soy de los forofos del Fórum, sino más bien todo lo contrario; es una separación de las culturas. Entonces a nivel político, no creo en ello. Artísticamente no sé lo que pasará pero seré de los que están fuera protestando... ahí igual sí me verás bailar. No podría estar dentro porque es que no me lo creo. ¿Cómo vas a hacer un encuentro de culturas cuando no conoces ni valoras la tuya? El Fórum no valora la cultura que tiene aquí, en Cataluña y en España. Entonces sencillamente lo que te viene de fuera es la novedad, que es lo que te hace ir a verlo pero que no quiere decir que tú lo valores. Si alguien me lo explica bien pues igual lo razonaré, pero por ahora he visto y he leído muchas cosas del Fórum y todavía no he entendido nada... y nadie me lo sabe explicar. A mí me recuerda mucho al
Zoo de Barcelona cuando trajeron al Copito de Nieve. Y el Fórum es un poco el zoo de las culturas y a mí no me interesa el zoológico porque creo que es algo fuera de nuestro tiempo. En vez de
Forum 2004, Zoológico 2004 (ríe).
Yurka Griemsmann Peidro :.
Viernes, 06 febrero '04