|
|
Francesc Pujols (1884-1962) fue un escritor -o mejor dicho, un polígrafo- y pensador de la misma quinta de Eugeni d'Ors y Josep Pijoan. Empezó escribiendo poesía bajo el auspicio de Joan Maragall y fue articulista, ideólogo de una "nueva religión catalana" que bautizó como Panteología y, sobretodo, conversador genial y polémico. Admirado por Dalí, Josep Pla, Pompeu Fabra o Joan Maragall, después de la guerra civil vivió casi retirado en la Torre de les Hores -Martorell-.Así contó Francesc Pujols su propio nacimiento a Josep Pla en una carta escrita a mediados del siglo pasado mediante su estilo peculiar, lleno de comas:
"Nací en medio de lo que entonces era el corazón de Barcelona. El día 11 de agosto del año 1882, a las once de la mañana, vi la luz en la plaza Reial número 10, tercer piso, segunda puerta, de la casa situada al centro de la plaza y en el cuarto las ventanas del cual dan al pasaje de Colom, que comunica con la Rambla. [...] Nadie hubiera podido encontrar, para su nacimiento, ni una plaza, ni una casa, ni un cuarto natalicio más céntrico de la ciudad donde se tenía que formar lo que un día nos dará la ciencia universal empírica que tanto necesitamos".
¿A qué se refería con eso de "la ciencia universal empírica"? Muy sencillo: a la Pantología. Pero vamos por partes. Hijo de un procurador de los tribunales y de una descendiente del "bisbe Morgades", la infancia de Pujols transcurrió en pleno centro de Barcelona. Por ahí estuvieron las tres residencias paternas donde vivió -calle Avinyó, Fontanella y Provença- y también sus escuelas -calle Nou de la Rambla, Gínjol y Escudellers-. Fue testimonio de la Barcelona de la
Exposición Universal de 1888 y del inicio de la construcción de la
Sagrada Família -en 1927 Pujols se convertiría en uno de los primeros que apreciaron el genio de Gaudí con "La Visió Artística i Religiosa de Gaudí", libro traducido al francés años más tarde por
Salvador Dalí-.
Empezó a estudiar Derecho debido a la insistencia de su padre, pero poco después se pasó a Filosofía y Letras; en aquella época empezó a sentirse atraído por la poesía, como también por la pintura y la música -admiraba sobretodo las óperas de Wagner-. En 1902 su padre murió y, un año más tarde, ganó dos premios dels Jocs Florals con unos poemas llamados "Idil·li" y "Balada de les Festes". A Joan Maragall, miembro del jurado, le gustaron tanto que quiso conocer a su joven autor y ayudarle a publicarlos en un libro -que se llamaría "El llibre que conté les poesies de Francesc Pujols"-, para el cual escribió el prólogo. Después de esta obra Pujols se alejó de la poesía y se concentró en la filosofía y la crítica. Para justificar su decisión años más tarde arguyó: "No fui yo quien abandonó a la poesía, sino ella a mí".
Desde 1908 se dedicó a la crítica de arte y colaboró en numerosas publicaciones de la época: "El Poble Català", "Las Noticias", "La Publicidad", "La Revista Nova", "Mirador", etc. Entre 1911 y 1914 dirigió el semanario satírico "Papitu", además de ser secretario del
Ateneu Barcelonès.
En 1918 publicó "Concepte General de la Ciència Catalana", libro en que explicaba una teoría que primero llamaría Hiparxiología y más tarde Pantología -"la ciencia universal empírica" ya citada-, que algunos definieron como un intento de fundar una nueva religión catalana. Según Josep Pla, quien en 1931 publicaría "El Sistema de Francesc Pujols" para explicar el concepto, la Pantología pretendía conciliar la fe de la religión con la razón de la ciencia moderna. En el libro, Francesc Pujols parte de un análisis del pensamiento de Ramon Llull, Sibiuda y otros autores catalanes, y lo confronta con las corrientes filosóficas universales.
Durante todos estos años participó activamente en la vida pública de la ciudad, a través de sus artículos y tomando parte en varias tertulias. Gracias a su exuberancia verbal y potencia expresiva se ganó cierta fama de personaje pintoresco entre la gente, pero también el reconocimiento de sus amigos, que han resultado ser algunos de los principales personajes de la cultura catalana del s. XX:
Pompeu Fabra: "Pujols tiene una inteligencia privilegiada y singular, tan grande, que a veces su capacidad de pensar lo lleva a sobrepasar la medida. Su talento, al igual que el arte barroco y como antes se había dicho de la naturaleza, odia el vacío. Esto puede llegar a asustar, pero también a fascinar y a producir una especie de hechizo metafísico".
Joan Maragall: "Pujols es esencialmente popular en el sentimiento poético, y cuando sigue el pueblo sigue la orientación de su propia alma".
Carles Riba: "Es una delicia de hombre, con una memoria prodigiosa, cínico y educado a la vez. (...) Fue el gran metafórico, la encarnación del arte de la parodia: las pantomimas metafóricas de Pujols son lo más extraordinario compuesto de poesía e ideología, de humor y objetividad que se pueda dar a la literatura".
Josep Maria de Sagarra: "Francesc Pujols fue el primero que hizo resonar en mis adentros aquella agudísima trompeta de plata que canta las verdades".
Josep Pla: "Pujols fue un hombre único, excepcional, fabuloso (...) Tuvo, sin hacer el mínimo esfuerzo, capacidades expresivas únicas, posibilidades coloquiales enormes, disposiciones para la descripción que quizá nadie de su tiempo tuvo (...). Pujols había visto Catalunya de arriba abajo y sabía el color y el sabor del espíritu del país de una forma directa, comprendida y formulada".
Salvador Dalí: "Francesc Pujols era, es y será el emperador trajano de la filosofía (...). Pujols es el arquetipo de catalán, hoy encarnado por mí gracias a Gala".
En 1926, ya casado y con un hijo, se trasladó a vivir a Martorell, en la Torre de les Hores -edificio heredado de su padre-. A partir de este momento limitó su actividad "pública", y en cierta medida se aisló para dedicarse al estudio y a escribir una obra que en gran parte continúa inédita.
La guerra civil rompió la vida de Pujols; su hijo Faust fue al frente y su mujer y su madre murieron en un intervalo de apenas un año. Vivió solo en la Torre de les Hores hasta 1939, año en que se exilió primero a Prada de Conflent -bajo la hospitalidad de
Pau Casals- y más tarde a Montpellier. En 1942 volvió del exilio y, tras una breve estancia en la prisión Model, recuperó su casa de Martorell y reanudó su retiro y estudio, escribiendo algunos artículos de vez en cuando y recibiendo algunas pocas visitas. En 1956 enfermó de tuberculosis y, aunque se recuperó, quedó postrado en la Torre de les Hores hasta su muerte, acaecida la mañana del 13 febrero de 1962.
Obra:
> Francesc Pujols, "Hiparxiologi o ritual de la religió catalana", Llibres de l'Índex, Barcelona, 2003.
> Francesc Pujols, "la visió artística i religiosa d'en Gaudí", Quaderns Crema, Barcelona, 1996.
> Francesc Pujols, "Articles", Quaderns Crema, Barcelona, 1983.
Para profundizar en su biografía:
> Josep Pla, "Francesc Pujols. Notes", dentro Obra Completa, vol 10.
> Artur Bladé i Desumvila, "Francesc Pujols vist per ell mateix", Pòrtic, Barcelona, 1962.
Joan Pla i Vivoles