El caso del Fórum es bastante típico no del inconformismo, sino que yo diría más bien del pesimismo de los barceloneses y de los catalanes
Entrevistas |

Periodista
Lluís Permanyer

Lluís Permanyer (Barcelona, '39) es el cronista de Barcelona por antonomasia, lo certifican los artículos que publica desde '87 en La Vanguardia. Unos críticos y otros elogiosos, se caracterizan por una reveladora capacidad para relacionar el presente de la ciudad con su historia. Permanyer -a la izquierda en un retrato de Hermògenes Gil- ha publicado unos cincuenta libros de temática y género variado, entre ellos un sinfín de títulos acerca de Barcelona: "Història de l'Eixample" y "biografías" del Passeig de Gràcia, la Plaça de Catalunya o la Diagonal. Ahora ha sido editado La Barcelona lletja (Àmbit, '04), en el que glosa con fotos y pequeños comentarios 250 "disparates" urbanísticos y arquitectónicos de los barrios de Ciutat Vella y del Eixample. Según Permanyer, este libro es una antología de lo feo.

¿Cómo pueden evitarse los disparates que muestras en "La Barcelona lletja"?
Bueno, el libro es ya una aportación. Además, por ejemplo, a finales de los 80's yo contribuí como pude a que se constituyera una comisión en el Eixample con el propósito de supervisar los nuevos proyectos de construcción o de reforma de edificios; desde entonces no puede construirse cualquier cosa en aquel barrio. Así se pueden evitar casos como muchos de los que aparecen en el libro.

¿Es necesaria más intervención por parte del ayuntamiento, más concienciación y sensibilidad ciudadana?
Las dos cosas. Quizá también tendría que reconsiderar algunas cosas la Escuela de Arquitectura, dado que las promociones de arquitectos que aparecen en el libro han pasado por allí. Asimismo, parte de culpa recae en algunos propietarios que creen que sólo por serlo pueden hacer lo que les plazca en sus casas, y no es así: el paisaje es propiedad de todos. Por ejemplo, los que han hecho esos remiendos aberrantes de cuatro plantas al lado de la Casa Batlló, a pesar de haberlo hecho en sus propiedades, han destruido un paisaje catalogado modernista y un edificio de interés nacional.

En este sentido, has sido valiente al mencionar los arquitectos responsables de lo que criticas...
Indico el nombre de gente conocida. Me planteé hacerlo con todos los edificios, pero una vez terminado este trabajo, vi que desconocía quienes eran los arquitectos del 80% o 90% de las casas; buscarlos en el archivo administrativo hubiera significado quizá tres meses de trabajo, y todo para añadir nombres de gente anónima. Creí que lo interesante era indicar el arquitecto en los casos que era mínimamente conocido. En este sentido, hay gente bastante consagrada, considero que esto puede ser aleccionador.

¿Se puede extrapolar la actitud crítica del libro a la ciudadanía de Barcelona? Es decir, ¿los barceloneses tienden a ser conformistas o inconformistas?
Son bastante inconformistas; cuando realizaba las fotografías para el libro había personas que me reconocían por la calle y, tras haberles explicado qué hacía, me daban ideas. Los barceloneses tienen sensibilidad hacia el paisaje y están atentos a qué sucede. Por ejemplo, el edificio de Passeig de Gràcia esquina con Mallorca ha indignado a muchos ciudadanos -entonces aún estaba en construcción-. Hay edificios peores, la verdad, pero el hecho de ser un chaflán ["xamfrà"] en el Passeig de Gràcia y de que se derruyera otro edificio que la gente tenía grabado en su memoria ha molestado mucho. La gente es crítica y está bastante interesada en el paisaje urbano, a diferencia de otras ciudades.

¿Cómo te tomas eso de que la gente te reconozca y te pare por la calle?
Lo comprendo; después de tantos años dedicándome a escribir sobre la ciudad... en cierta forma es un halago. A veces en el autobús se me acerca gente y me hace comentarios. Es algo propio de esta ciudad, en la cual más o menos nos conocemos todos un poco.

Un ejemplo curioso del inconformismo de los barceloneses es el Fórum. Ha sido bastante criticado, pero el fin de semana de “puertas abiertas” fue un éxito...
El caso del Fórum es bastante típico no del inconformismo, sino que yo diría más bien del pesimismo de los barceloneses y de los catalanes. Es como el socio del Barça: cuando se encuentra a otro "culé" por la calle siempre le pregunta: "¿vamos a perder este domingo?". En esta ciudad -dentro de Catalunya, acostumbrados como estamos a sufrir un poco desde hace siglos-, tenemos cierta tendencia al pesimismo, nos falta la mentalidad del ganador. Por eso creo que el gran beneficio que aportó la primera Exposición Universal, en 1888, no fue la transformación urbanística, sino una transformación psicológica. El ciudadano ganó en seguridad en sí mismo, en el sentido de que descubrió su capacidad para hacer bien cosas importantes. Todo el mundo decía que sería una catástrofe y un fracaso, pero en cambio terminó siendo un éxito. Por lo tanto, cuando llegó la otra Exposición, la del '29, todo el mundo estaba seguro de que iría bien. Pero luego perdimos la guerra civil y vino el franquismo, y otra vez cuajó esta especie de depresión y de mirada pesimista; parece que sólo tengan que sucedernos desgracias. Uno de los grandes beneficios de los Juegos Olímpicos del '92 fue devolvernos esta confianza perdida. En cierta forma, lo mismo sucede con el Fórum; a pesar de que hasta ahora mucha gente haya dicho que será una catástrofe -más que nada debido al desconocimiento acerca de qué es el Fórum-, otros, como yo -y considerando que los Juegos Olímpicos fueron bien-, estamos seguros de que el Fórum de las Culturas acabará también siendo un éxito. Entre otras cosas nos ayudan las circunstancias internacionales; con este clima de crispación, todo el mundo se da cuenta de que es necesario que nos reunamos en algún lugar y que hablemos sobre aquellos problemas que nos afectan a todos.

¿Alguna valoración de la arquitectura de los edificios del Fórum?
Aún no he ido a verlos y no lo haré hasta que las obras hayan terminado. El curso de las obras no me interesa; para valorar si un edificio está bien o mal debe estar terminado. Puede ser que el proyecto de una obra sea muy interesante pero que su realización sea mala, debido a las prisas o a muchas otras razones. Me reservo esta opinión al igual que lo he hecho con la "Torre de les Aigües" Agbar, a pesar de que mucha gente me la haya preguntado. Por lo que veo estoy seguro de que me gustará, pero me la reservo hasta el final.

Algunos barceloneses ya han bautizado a este edificio como el "Supositorio". Lo de poner nombres humorísticos es una reacción habitual, ¿no?
Pues sí, también la llaman el "Obús" o el "Consolador". Esto viene de antiguo, lo demuestran ejemplos como "la Pedrera", la "Manzana de la Discordia", la "Casa dels Ossos", la "Casa de les Parpelles"... se trata de una práctica tradicional barcelonesa. No dicen simplemente la "casa fea", sino que gracias a esta ironía se añade un matiz interesante.

También tú has usado cierta ironía en los breves comentarios del libro.
Sí, a veces la ironía sirve para desdramatizar. Bastante dramáticas son ya algunas de estas imágenes...

Existen algunos agravios urbanísticos históricos en la ciudad, como por ejemplo la Plaça Lesseps o la Plaça Catalunya.
La Plaça Lesseps está siendo arreglada. La Plaça Catalunya creo que no tiene arreglo. Cuando se habla de la Plaça Catalunya todo el mundo piensa en el centro, pero la catástrofe está en lo que la rodea, en las fachadas. Es un auténtico desbarajuste. ¿Y cuál es el motivo? Pues que Cerdà no había proyectado esta plaza, tenía que ser sólo una manzana más. Se empezaron a construir casas alrededor y cuando se decidió convertir aquello en una plaza ya era tarde. En su inauguración, el año ’27, Alfonso XIII dijo que el centro estaba muy bien pero que el entorno era decepcionante. Es una lástima, porque se trata de una de las plazas grandes de Europa.

En varias ocasiones has elogiado el logro que supuso el chaflán del Plan Cerdà...
Diseñó el chaflán porque tuvo la premonición -y así lo dejó escrito en la memoria del Eixample- que el día de mañana cada ciudadano desearía aparcar delante de su casa un hipotético ingenio movido al vapor -él creía que la fuerza motriz del futuro sería el vapor y no la gasolina-. Ideó el chaflán porque cuando fueras a cierta velocidad encima de este ingenio pudieras ver el carril transversal. Esta fue la gran novedad que aportó a las manzanas. Todos los que le han copiado la idea en España diseñan las manzanas sin chaflán porque no entienden su necesidad. Se trata de una aportación personal de Cerdà, es su marca de fábrica, algo que no existe en ninguna otra ciudad del mundo.

Para terminar, un par de preguntas oportunistas: ¿Qué opinas del Trambaix?
No estoy muy de acuerdo. Los japoneses ya han demostrado que en las ciudades densas no hay solución más óptima para el transporte público que el metro. Sé que es más caro, pero a veces lo caro termina siendo económico. La Northern Line de Inglaterra tiene más de cien años; ha demostrado ser una inversión muy duradera. ¿Qué ha pasado aquí? Pues que cuando pagaba Madrid la Generalitat decía sin dudar "¡Metro!". Pero en el momento que le ha tocado pagar a ella ha dicho "¡Tranvía!" por ahorrar. Encima, ahora resulta que tenemos un tranvía interrumpido en el centro, y sería una auténtica catástrofe para el tráfico continuar el tranvía en la parte central de la Diagonal.

Aprovechando que el '04 es el año Dalí y que le entrevistaste en tres ocasiones, ¿en persona era tan alocado como parecía el personaje público?
El personaje Dalí era auténtico y se correspondía a lo que él era: un gran creador pero también alguien bastante alocado ["eixelabrat, tocat per la tramuntana"]. En lugar de reprimir esta faceta suya, la explotó y la convirtió en una marca de su personalidad. Esto le proporcionó un gran beneficio; sabía crear noticia y aparecer en los periódicos al margen de la pintura. Fue un gran vendedor debido a este punto de exhibicionismo y de excentricidad. Por otra parte, son dos características bastante presentes entre los catalanes. Es aquello tan auténtico del "toc de la rauxa".



Joan Pla i Vivoles :.
Martes, 05 marzo '04