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La VanguardiaLunes, 15 noviembre '04
Una protesta de los trabajadores de Parcs i Jardins eclipsó la fiesta cívica de otoño de Barcelona, celebrada ayer en el parque de
la Barceloneta con una participación de medio centenar de personas, según la Guardia Urbana. El Ayuntamiento se fijó este año el argumento de concienciar a la población sobre la necesidad de recoger los excrementos de los perros y hacer posible la convivencia en el espacio público. Sin embargo, los silbatos, los gritos y consignas de un grupo de funcionarios municipales centraron la jornada en la supuesta privatización del servicio de parques y jardines.
Imma Mayol, tercera teniente de alcalde y responsable de la citada área, aguantó el tipo de forma impresionante. En sus octavillas, los trabajadores aseguraron que el Consistorio se dedica a subcontratar y externalizar los servicios de cara a una futura privatización. "Es un conflicto falso -replicó la concejal-. El Ayuntamiento no tiene intención de privatizar Parcs i Jardins. Todo lo contrario, desde 1999 han entrado 180 nuevos trabajadores mediante oferta pública".
En ningún momento la responsable municipal se arrugó, y permaneció viendo una exhibición de los perros adiestrados que la Guardia Urbana utiliza en diferentes misiones, como búsqueda de personas o detección de drogas. "Imma Mayol, privatiza tu sillón", corearon de manera incansable los funcionarios. La protesta arreció aún más cuando Carles Martí, concejal de
Ciutat Vella, se dirigió al público que había ido hasta el parque de
la Barceloneta para participar en la fiesta. "Vosotros ya os habéis expresado, os pido un mínimo de cortesía para que también nosotros nos podamos expresar". Martí, pese a todo, intentó explicar la relación entre naturaleza y civismo, pero no tuvo más remedio que acabar con un "no respetáis la libertad de expresión, ya os lo encontraréis".
Entonces tomó la palabra Mayol, quien públicamente repitió que es falso que el Ayuntamiento quiera privatizar Parcs i Jardins, y lamentó que "personas a las que considero progresistas se sirvan de los argumentos de la fuerza y no de los de la razón". Los concentrados pidieron que esa promesa pública se les presente por escrito. "Las palabras se las lleva el viento", corearon.
Según la concejal, dos cuestiones han propiciado la queja: el hecho de que no se considera oportuno fichar a mecánicos para arreglar los vehículos del servicio y por eso se llevan a talleres ajenos; y que los fines de semana las tareas de jardinería las hace una empresa privada, "porque los propios funcionarios no quieren trabajar los fines de semana", dijo Mayol. Los funcionarios creen que sólo es el principio de la privatización. "¿Y de la poda?, ¿qué me dice de la poda?", preguntaba uno de los manifestantes. "La poda es uno de nuestros trabajos y este año una parte ya se ha privatizado", afirmó este trabajador.
Aunque la fiesta estaba destinada a concienciar a los propietarios de perros, la ocasión también sirvió para reclamar una gatera pública.