|
|
"Supper club" fue el término que en los 20's y 30's, durante la ley seca norteamericana la gente encontró para esquivarse del prohibicionismo y consumir el "liquor" de forma ilegal, bajo un eufemismo que traducido al castellano sería algo como "club para cenar". La ley del alcohol cambió pero los supper sobrevivieron. Estos clubs forman parte del estilo de vida de San Francisco, la ciudad máxima referente de la cultura liberal en los Estados Unidos.
Inaugurado a finales de septiembre del '04 por una pareja llegada de la "París del Pacifico", Rubí es un bar diferente a lo que estábamos acostumbrados por aquí. Un concepto californiano de bar y
restaurante trasladado a la ciudad que los propietarios definen como la "San Francisco de Europa".
El staff de la casa es tan cosmopolita como su público. Catalanes y extranjeros sirven amablemente en la mesa. Incluso cuando el local está a tope, siempre hay camareros recurriendo las mesas, porque la comodidad forma parte de la filosofía de este "supper".
El ambiente del Rubí es casero y la decoración cuidada, con sillas antiguas recicladas, sofás y unas paredes y techo rojizos que le confieren calidez.
El entorno clásico y glamoroso aquí no es sinónimo de elitismo, ni mucho menos; se trata de un bar abierto a todo el tipo de público.
Hay una docena de cócteles en la lista, de la cual el Rubí Royal es la especialidad de la casa, un secreto de color rubí a base de una mezcla de zumos, licores y cava (7,00 euros).
Pasan música brasileña, funk, soul y jazz y ocasionalmente pincha algún dj. Los días fuertes son de jueves a domingo. De siete a diez de la noche hay "happy hour" y a partir de las once el local se llena de una clientela esencialmente joven (25 a 45), en un 40% de locales y un sesenta de extranjeros, residentes o turistas.