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LOS ÁNGELES, MIAMI Y BARCELONA, CIUDADES PREFERIDAS POR LOSARGENTINOS
Más de 60.000 inmigrantes de este país se han establecido en localidades catalanas
Rosa M Bosch
La VanguardiaMiércoles, 02 marzo '05
Carnicería Caminito. Chorizos criollos, morcillas argentinas". "Un pedazo de Argentina en Barcelona. Parrilla restaurante La Chacha". "El Criollo. Auténtico alfajor santafecino". "Pampa Rock. El mejor rock argentino". "Centro de psicoterapia. Adolfo Mizrahi, psicoterapeuta". Mendocinos, porteños o fueguinos pueden desayunarse unos alfajores en Castelldefels leyendo la revista ARG Express -en la que aparecen los anuncios reseñados anteriormente-; comer un bife regado con un malbec de Mendoza en Vilanova; cenar unas empanadas en Cambrils y marcarse un tango en Barcelona. Como en casa. Catalunya se ha convertido en uno de los primeros destinos del mundo elegido por los inmigrantes argentinos. Los últimos datos indican que 34.908 argentinos están empadronados en Catalunya frente, por ejemplo, los 21.000 de la Comunidad de Madrid. No obstante, el número total de ciudadanos procedente de dicho país que vive en Catalunya es muy superior, entre 60.000 y 80.000 personas, según cálculos del consulado de Barcelona.
Este baile de cifras tiene una explicación. Desde la oleada migratoria que se produjo al inicio de la dictadura de Videla, en 1976, hasta el último gran éxodo, el del 2001, a causa de la crisis económica, miles de ciudadanos de Argentina han aterrizado en Catalunya. Pero muchos de ellos, los descendientes de aquellos europeos que hicieron las Américas, ya no constan en las estadísticas como argentinos al haber obtenido la nacionalidad española e italiana, principalmente, o la de cualquier otro país comunitario. Así, entre los inmigrantes con papeles, los sin papeles, los hispanoargentinos y los italoargentinos esta comunidad podría rondar las 80.000 personas.
El
Ayuntamiento de Barcelona constata que el boom argentino en la capital ha sido imparable: de los 2.504 empadronados en 2001 se ha pasado a los 12.439 actuales. Así, por primera vez, los argentinos que figuran en el padrón de Barcelona superan a los de Madrid, 12.092, según indican fuentes del Ayuntamiento madrileño. Un análisis de las cifras de Barcelona corrobora que muchos de los argentinos que llegaron en los últimos años ya no figuran como tales sino como italianos. Tanto el Consulado como el Casal Argentino de Barcelona o la Casa de Mendoza interpretan que el importante incremento de italianos en la ciudad (de los 3.142 empadronados en 2001 se ha pasado a los 11.678) se debe a que un porcentaje destacado son en realidad aquellos argentinos que han conseguido la nacionalidad italiana. Los mismo sucede en el conjunto de Catalunya: de los 11.700 italianos empadronados en 2002 se ha llegado a los 23.500 de ahora.
Desde el Consulado apuntan que Catalunya está entre los tres primeros destinos del mundo en el que viven más inmigrantes argentinos insistiendo, no obstante, que no hay estadísticas rigurosas. Los otros dos serían Los Ángeles y Miami, aunque la fuerte presión ejercida por las autoridades estadounidenses sobre los extranjeros, tras los ataques terroristas del 11-S, ha provocado la marcha de un número indeterminado de argentinos de Estados Unidos hacia otros países, entre ellos España.
"No hay argentino al que no le guste Barcelona; hay una reciprocidad, de España los catalanes son los que más viajan a Argentina", apunta el cónsul responsable de asuntos comerciales Alejandro E. Alonso. La llegada masiva de argentinos a raíz de la última gran crisis, la de diciembre del 2001, cuando se abolió la paridad dólar/peso, ha hecho que proliferaran los establecimientos regentados por este colectivo. Marcelo Espiñeiro, viendo como amigos y familiares se habían arruinado al ser víctimas del corralito y tras quedarse en el paro, decidió partir rumbo a Barcelona en abril del 2002, con 33 años y recién casado. Periodista y diseñador gráfico de profesión, durante los primeros meses hizo de todo: "Trabajé de paleta y de canguro, limpié casas..., hasta que monté la revista gratuita ARG Express". Un vistazo a ARG ofrece una visión de la importancia del colectivo argentino en Catalunya. "Inicialmente la revista iba dirigida a los argentinos, ofrecíamos a todos aquellos que no tenían acceso a los medios de comunicación, desde actores hasta cantantes, que salieran aquí. Ahora ya la lee todo el mundo", comenta Marcelo, que tiene la redacción montada en casa. Por el volumen de anunciantes que maneja, Marcelo es testigo del dinamismo de sus compatriotas; un ejemplo, calcula que más de cien restaurantes regentados por argentinos funcionan en Catalunya.
Además de Barcelona, los inmigrantes eligen localidades de la costa. en especial Castelldefels. "Se concentran en el litoral porque es la zona más turística, y por tanto donde hay más oferta de trabajo, pero también porque les gusta el mar", apuntan en el consulado remarcando que "el perfil del argentino que vive aquí es muy variado: desde vigilantes de playa hasta médicos de prestigio o ejecutivos de Arcor, una empresa de caramelos que ha ubicado en Barcelona su base de exportaciones para Europa, Oriente Medio y África". Camareros, diseñadores, psicoanalistas, periodistas, artistas, administrativos, arquitectos o cocineros completan el variopinto grupo de argentinos que han elegido Catalunya. ¿Por qué escogen Catalunya? La respuesta es unánime: el dinamismo cultural y económico, la calidad de vida de un territorio jalonado por la costa y con el pulmón de los Pirineos y el "boca a boca", es decir, el contacto con amigos y familiares que ya se establecieron hace años aquí.
Héctor Monachi, de la embajada de Madrid, relata que ha habido tres oleadas migratorias. La primera, por motivos políticos, vinculada con el comienzo de la dictadura militar de Videla, en 1976; la segunda con la hiperinflación, de 1989 a 1991, por razones económicas, y la última, por la gran crisis del 2001. "España es el primer país en el que piensan a la hora de emigrar, aquí se sienten en su patria. La atracción de EE.UU también es muy grande, pero después del 11-S se ha hecho difícil vivir allí", añade.
Fernando Molina es de aquellos exiliados que huyó de su país tras el golpe del 76. "Mi esposa y yo, con un bebé de cuatro meses que se quedó con los abuelos, caímos presos; ella, al ser hija de santanderinos, pudo salir del país gracias a los trámites de la embajada de España. Llegó a Santander pero conectó con unos amigos de Mar del Plata que vivían en Barcelona y se vino aquí". Molina siguió encarcelado, primero en una base militar de Mar del Plata, y luego, en el sur del país. Tras dieciséis meses, salió en libertad. "En Mar del Plata estaba con 300 personas, la mayoría desaparecidos; sólo unos 30 o 40 seguimos con vida", recuerda. Fernando se reunió con su esposa en Barcelona y ya no regresó a su país.
"La sociedad catalana nos absorbió; a Barcelona llegamos mucha gente de Mar del Plata.
Se decía que a Barcelona veníamos los de Mar del Plata, ciudad costera, mediana,... y a Madrid iban los de Buenos Aires". "Aquí empezamos a trabajar por los derechos humanos apoyando el juicio a los militares". Ysigue en ello, ahora en la Plataforma Argentina contra la Impunidad, un grupo de más de 50 personas, entre voluntarios y aquellos que han sufrido en sus propias carnes la desaparición de familiares, que dedican su tiempo libre a proyectos en pro de los derechos humanos en Argentina. Entre otras de sus misiones está "ayudar a los niños secuestrados por los militares durante la dictadura".
Tras casi 30 años en Catalunya, Fernando ha sido testigo de las sucesivas llegadas de compatriotas: "Es difícil moverte por Barcelona y no encontrarte con un argentino".