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Arturo San Agustín
El Periódico
Lunes, 14 marzo '05

Un bebé que amenazaba tormenta dormía en los brazos de su padre y una madre, peligrosamente armada con su cámara digital, aguardaba la presencia de su hija, que toca la flauta de pico. La muy educada señora que se sentó a mi lado, dedujo que su bolso no peligraba y sólo entonces se confió. En otra silla, otra señora mayor le dijo a una amiga: "Afortunadamente que aún tenemos estas cosas." Fue el sábado por la tarde en el Conservatori Municipal de Música de Barcelona. La señora mayor, quizá viuda, se refería a que el Conservatori ofreció el sábado 12 horas de conciertos. De las 10 de la mañana a las 10 de la noche. Conciertos interpretados por sus alumnos. La entrada era gratuita.
Muchas de las viudas del Eixample son las más viudas de todas. Ellas, además de su pensión de hambre, tienen que aparentar que sus abrigos, bolsos, zapatos y vida --también la musical-- siguen como siempre. Pero no es verdad. Ya no pueden comprar pescado ni la entrada para el Palau o el Auditori. Aunque no lo parezca, las viudas de Mozart son más viudas que las viudas de Manolo Escobar. Pero la primavera nos ronda y uno tiene observado que no hay imagen más grata que la que ofrece una estudiante de música entrando con su instrumento en el Conservatori de la calle Bruc. El sábado, casi todos los estudiantes vestían de negro y, si, según el programa, en el aula 101 sonaba Bach, en la sala Enric Morera, el piano de Sara Sánchez estaba con Debussy.
Uno se decidió por la música barroca, que sonó balsámica en la llamada peixera, sala donde, entre otros, Joan Izquierdo, profesor de flauta del Conservatori y grato conversador, dirigió a un conjunto de flautas de pico. Interpretaron al alemán Praetorius y al francés Pierre Sandrin. La obra de este músico del siglo XVI, Dulce memoria, gustó incluso a la persona que contaba algunas de las leyendas del ya famoso teléfono móvil de Ernest Benach, presidente del Parlament y quien, según sus enemigos, incluso lo utiliza para preguntar con quién está cenando. "Es Giscard d'Estaing."