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COLAPSO EN EL CENTRO DE LA CIUDAD ANTE LA MULTITUD DE PARTICIPANTES EN LA FIESTA DEL LIBRO
Antònia Justícia
La VanguardiaDomiongo, 24 abril '05
De plástico o caramelo. Frescas y de papel.De plastelina, de porcelana, musicales y del desierto. Gigantes o en miniatura. Con purpurina y de colores. Dibujadas y enlatadas. A dos y a seis euros. Rosas, rosas, rosas... Centenares de miles de rosas llenaron ayer el centro de Barcelona en una Diada que ha superado todas las expectativas de ventas, como mínimo para el Gremi de Floristes. Y es que el temor del sector de que la huida de barceloneses ante el fin de semana dejara huérfanas las calles de la capital en la
Diada de Sant Jordi no se cumplió. Todo lo contrario. El centro de la ciudad se vio desde primeras horas de la mañana colapsado ante una marea interminable de gente dispuesta a cumplir con la tradición.
Paseo de Gràcia,
plaza Catalunya, la Rambla o el Portal de l´Àngel. En todos los puntos del centro se repetía ayer la misma imagen. Miles de personas caminando en familia, en pareja o en grupos. Sin prisa... Una instantánea que contrastaba con la que ofrecían otras zonas de la ciudad como la Part Alta, donde los puestos de libros y rosas, pocos, tuvieron apenas clientes.Yes que el hecho de que Sant Jordi haya caído este año en sábado ha propiciado que los barceloneses y muchos vecinos del área metropolitana salieran a la calle a pasar el día y convirtieran el centro de la ciudad en su destino. "Es cierto que teníamos unas previsiones mucho más negativas, pero las hemos superado con creces", reconocía ayer el presidente del Gremi de Floristes, Lluís Vilagran. El sector empezó las ventas al viernes. Aprovechando el filón de los despachos y oficinas, consiguieron vender el 20% de la producción de rosas destinada a Sant Jordi. Y no sólo eso. Ayer, la masiva afluencia de barceloneses, pero también de ciudadanos de localidades vecinas, al centro de la ciudad, también compensó el descenso en las ventas del resto de la ciudad. Se consiguieron cifras históricas: tres millones de rosas vendidas (casi seis en toda Catalunya), lo que ha significado un incremento del 5% respecto al año pasado.
Además de en las calles, donde también dejó huella este Sant Jordi multitudinario ha sido en el transporte público. Autobuses, metro y trenes fueron ayer los escogidos para desplazarse convirtiéndose en muchas ocasiones en grandes latas de sardinas. Tanto es así que en algunos casos, sobre todo a partir de media mañana, los conductores se vieron obligados a no admitir más pasaje debido al overbooking. Un gesto inaudito si se hubiera tratado de cualquier otro sábado del año.
Y es que el buen tiempo que reinó en la ciudad también contribuyó a que la gente saliera en busca de la dedicatoria y la fotografía de sus escritores preferidos. La misma idea que hizo optar por la capital catalana a numerosos vecinos de ciudades colindantes, atraídos por el hecho de que Barcelona concentra en esta diada el mayor número por metro cuadrado de autores. Con esa intención se desplazó desde Santa Coloma de Gramenet Isabel Asensi. Iba en busca de la rúbrica de Matilda Asensi, el último fichaje de Planeta. "Nos llamamos prácticamente igual", decía tras conseguir la dedicatoria de su autora más idolatrada. Junto a su firma, la escritora constataba con un "¡qué fuerte!" la coincidencia de los apellidos.
Como cada año, los llamados autores mediáticos fueron los que más público concentraron. Alfredo Urdaci, ex director de in-formativos de TVE, fue uno de los que más se hizo esperar ante una multitud de fans (curiosamente la mayoría mujeres) a las que finalmente fue obsequiando una a una con una idéntico "con afecto". Pilar Bardem tampoco defraudó con sus "memorias" y acompañó la mayoría de sus rúbricas con sus "mayores deseos de paz". Pero el que se llevó la palma en dedicatorias fue el cantante Manolo García. Llegó, y ya le esperaba una larga cola. Se fue, y la cola seguía inalterable. Y entre unos y otros, comentarios. La mayoría sin desperdicio. "Òscar, tendríamos que haber traído la cámara. ¡Qué fallo!", comentaba tras el cerco de seguridad que rodeaba a los escritores una de las múltiples fans del cantante. "¿Pero qué libro ha escrito?", preguntaba desolado el susodicho Òscar. "Pues uno, qué va a ser", sentenciaba la fan en cuestión.
Y es que tan importante como la dedicatoria son ya también las fotografías por Sant Jordi. Los lectores no sólo buscan los "con cariño" y "con afecto" de sus autores predilectos. También quieren inmortalizar el momento con cámara en mano o teléfono móvil con cámara incorporada con la que poder demostrar la autenticidad del momento. Porque como muchos aseguraban ayer, "una firma la puede falsificar cualquiera. Una foto no".