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• La intervención arquitectónica mantendrá intacto el edificio y destacará los restos del XIII al XIX

• Un millón de personas pasarán al año por el nuevo centro cultural, que costará 40 millones de euros


Rosario Fontova
El Periódico
Viernes, 06 mayo '05

El antiguo mercado del Born, escenario de una secuencia histórica única en Europa con restos que van de los siglos XIII al XIX, ambos incluidos, abrirá en el año 2007 como un centro cultural de nueva generación.
Una intervención arquitectónica mínima permitirá preservar el yacimiento arqueológico, cuya parte central, la mejor conservada, podrá verse desde una pasarela perimetral. En las naves laterales se ubicarán en voladizo dos salas de exposiciones temporales, y otras dos para actividades culturales y tienda-cafetería.
Ferran Mascarell, concejal de Cultura de Barcelona, disfrutó ayer del sabor de la victoria. Historiador de formación, él lideró desde el principio y con no poca oposición --no solo del anterior Govern nacionalista, sino de las propias filas socialistas--, la conveniencia de preservar los restos arqueológicos y construir la biblioteca provincial en otro lugar.

EL INDULTO
En otoño del 2003, tras una larga polémica, se decidió no construir la biblioteca en el Born. Cuatro años después, el recinto funcionará como centro cultural polivalente capaz para acoger un millón de visitantes al año. La factura costará 40,2 millones de euros de los cuales la Diputación aportará 30 millones, convirtiendo al Born en su proyecto estrella en Barcelona tras el edificio Fòrum y el Palau Sant Jordi.
El proyecto arquitectónico ha sido realizado por Enric Soria y Rafael de Cáceres, supervisados por una comisión de expertos presidida por Mascarell y que durante casi un año controló el proceso. Los arquitectos recibieron el visto bueno a su segunda propuesta, que interviene lo justo para poner en valor tanto los restos históricos como el gran caparazón metálico del mercado que diseñó Josep Fontseré en 1876. Soria la resumió así ayer: "Queremos disolver la nueva construcción en este escenario, un paisaje único".
En síntesis, la distribución, muy condicionada por la singularidad del recinto, parte de un nivel subterráneo donde quedan los restos arqueológicos intactos. Como el nivel actual de calle no existe, se instalan unos 3.000 metros cuadrados de suelo (el Born tiene 8.000) que permitirán al visitante moverse, siempre en zona perimetral, y detenerse en módulos explicativos.
Para instalar este suelo y la pasarela perimetral se aprovecharán como base los gruesos cubos de cemento que calzan las columnas que sostienen el Born y que se construyeron cuando aún no se había desestimado el proyecto biblioteca. En las cuatro naves laterales, de 600 metros cuadrados cada una, se habilitarán las salas a nivel de primer piso que le darán vida y animación ciudadana al Born. Un café-librería abierto hasta tarde simultaneará su oferta con exposiciones, conciertos, conferencias, teatro y danza. Los servicios auxiliares de maquinaria y de personal se concentrarán en un edificio anexo de nueva planta en la calle Comercial.
El proyecto ha pasado examen con buena nota en comisiones de vecinos, la Comisión de Calidad de Arquitectura, la de Patrimonio de la Generalitat y la plataforma de las asociaciones del patrimonio y la gestión cultural de Catalunya. Las obras comenzarán en septiembre y se realizarán con lentitud, ya que no se puede cimentar y habrá que cubrir las ruinas con plataformas especiales para que no sufran daños.
El alcalde, Joan Clos, acompañado del presidente de la Diputación, Celestino Corbacho, se felicitó ayer de que la lentitud en resolver la patata caliente del antiguo Born haya sido al final una ventaja. "En Boston o Londres hay antiguos mercados o malls reconvertidos en tenderetes turísticos. Estas instalaciones han resultado problemáticas al final. No correr nos ha dado la posibilidad de hacerlo mejor y aprender de otras ciudades que lo han banalizado", dijo Clos.