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La afición a la Fórmula 1 toma la ciudad y llena hoteles, apartamentos y transportes

La Vanguardia
Sábado, 07 mayo '05

Alas 11.30 h, la tribuna N, como una sola pieza de azul, se levantaba de sus asientos al ver pasar el bólido azul y amarillo. Fernando Alonso salía de su box a dar una vuelta, una sola, para saludar como las infantas a sus fieles vasallos del principado. Le respondieron agitando las banderas azules con la cruz amarilla de la patria querida.

Este fue el primer contacto de Fernando y su gente, sus incondicionales, la masa uniforme de azul que da vida a la Alonsomanía; el imparable movimiento de seguidores del piloto de Oviedo, y de paso, de la F-1. Una afición que desbordó el alojamiento en Barcelona y copó el transporte. Tanto es así que un 40% de los hoteles de Barcelona registraron overbooking y los helipuertos de Sabadell, El Prat y el Fòrum hace cuatro días que no aceptan reservas.

La Alonsomanía nació en Asturias desde el mismo momento en que Fernando Alonso empezó a despuntar en las fórmulas de promoción, y se hizo realidad como fenómeno a partir de la llegada del Nano a la F-1, en 2001, de la mano de Minardi. Pero como ocurre en este país, montado al caballo ganador, la anécdota se convirtió en fenómeno de masas cuando el chico empezó a ganar carreras, en el 2003; creció en mancha de aceite por la geografía peninsular en el 2004, cuando el piloto dejó de ser promesa para convertirse en aspirante, y el fenómeno ha llegado a extremos comparables a una afición futbolística, en pasión y en número, con las tres victorias consecutivas de este curso y el liderato del Mundial. Todos quieren ir con Alonso.

Como en todo, también en la Alonsomanía, siempre hay los que se llaman auténticos seguidores "de toda la vida" y los considerados -por los primeros- "postizos" o subidos al tren del ganador. Entre los primeros están los incondicionales de las peñas, como la Club F-1 Oviedo, que ya lleva cinco desplazamientos a Montmeló. El de este año ha superado todas las previsiones de José Vicente García, su presidente -que fue precisamente profesor de autoescuela de Alonso-. Su peña ha movilizado a 1.600 personas, desplazadas hasta Barcelona (12 horas para recorrer 1.000 km) en 35 autocares. Los 17 primeros llegaron ayer a primera hora de la mañana y, sin pasar por el hotel de Malgrat de Mar donde se alojan, se fueron a la grada a plantar sus banderas y ver a su Nano.

Este es sólo un ejemplo de que la Alonsomanía está dejando huella no sólo en el circuito, sino en toda Barcelona y sus alrededores. Y es que los éxitos cosechados por el piloto asturiano han puesto en pie a toda la afición del fórmula 1, incluso aquellos que siguen las competiciones únicamente por televisión. Precisamente este otro tipo de público, el español amante de la velocidad vía satélite, es el que estos días está marcando la diferencia en el circuito y en las calles de Barcelona. "En años anteriores, los hoteles de lujo y de cinco estrellas co eran los primeros que se llenaban", cuenta el presidente del Gremio de Hoteleros de Barcelona. Y progresivamente los de cuatro y los de tres. Este año la ocupación ha ido a la inversa y los primeros en registrar el lleno total han sido los establecimientos de tres estrellas y ascendiendo. Un ascenso que hará que los hoteles de Barcelona cierren con un 95% (porque nunca se habla del 100% debido a las cancelaciones de última hora que pueda haber) la ocupación del viernes y de hoy sábado.

"Es sin duda el mejor fin de semana del año", reconoce Clos. Y es que donde no ha llenado la afición de fórmula 1 lo ha hecho el visitante del Salón del Automóvil, provocando que muchos hoteles de la ciudad, prácticamente el 40%, hayan tenido incluso overbooking.

Las reservas comenzaron a hacerse hace ya tres meses, "pero se han ido incrementando a medida que Fernando Alonso iba ganado grandes premios", reconocía Frank Granados, director general de la agencia mayorista de viajes Barcelona On Line. Pero algunos hoteles, como el A.S hotel Bellaterra, que está situado a unos 15 kilómetros del circuito de Montmeló, están sin habitaciones desde diciembre del 2004. "La ocupación del hotel es del 100%", reconocen sus directivos, quienes señalan: "Hay clientes que nos hacen las reservas de un año para otro. Realmente, es el evento deportivo en el que los clientes reservan con más anticipación".

Los apartamentos turísticos también tendrán este fin de semana una ocupación del 95%, una cifra que supera incluso la media en temporada alta, que suele ser del 80%. Las altas ocupaciones en la ciudad han obligado a echar mano de la periferia, llegando incluso hasta Tarragona con las reservas. En el norte del Maresme se calcula que se alojarán estos días entre 15.000 y 20.000 aficionados al motor. Pese a que la comarca está desde hace años en el circuito de los visitantes que atrae Montmeló, la expectación por Fernando Alonso ha disparado la demanda de habitaciones. "Muchos hoteles que estaban cerrados han aprovechado la ocasión para abrir y adelantar la temporada", explica Santiago Garcia-Nieto, vicepresidente del gremio de Hosteleria de l´Alt Maresme. Y es que la estancia en la comarca y la entrada al circuito de F-1 es un producto que forma parte de las ofertas de muchos turoperadores aunque la incidencia está siendo mucho mayor este año.

Y el otro sector que está haciendo su agosto particular son los taxistas. "Este año se ha notado más asturianos que nunca. Dicen que han venido unos 15.0000", manifestaba ayer el presidente del Sindicato de Taxistas Autónomos de Barcelona, Miguel Tomás. Y es que muchos de sus asociados tuvieron ayer como principales clientes a familias enteras cuya destinación era el circuito de Montmeló. Una carrera que sin embotellamiento se pagaba entre 42 y 48 euros. Pero lo cierto es que ayer ya se empezaron a registrar las primeras colas en la carretera, con retenciones de hasta dos kilómetros. Colas que, por experiencia, los taxistas saben que se incrementan de forma considerable sobre todo a lo largo del domingo.

Por eso, uno de los medios de transporte más solicitados por los aficionados del F-1 con mayor poder adquisitivo es el helicóptero. El aeropuerto de Sabadell, que gestiona también el helipuerto del Fòrum y el del Prat, lleva ya cuatro días sin aceptar reservas. "Llevamos solamente a vips, que en esta edición nos hemos dado cuenta de los extendido que está el concepto", cuenta el director de operaciones de TAF Helicopters, Juan Rosalen. No sólo se trata de transportar a los propios pilotos, sino también a los invitados de las escuderías o del RACC. "Ayer (el jueves para el lector) llevamos a Fernando Alonso", contaba Rosalen, a la vez que aseguraba: "Este año hemos doblado los viajes que realizamos el año pasado". De hecho, según sus cálculos, habrá casi 30 helicópteros este fin de semana trasladando clientes, lo que dará un resultado de 700 aterrizajes y despegues a una media de 600 euros por viaje de ida y vuelta.

La Alonsomanía no sólo se mide en términos de aficionados. En clave mediática, el tirón de Fernando ha llevado a un multitudinario interés de la prensa por entrevistar o simplemente pedir un saludo de Alonso a los lectores o televidentes. En la semana previa del GP de España, el equipo Renault recibió 150 peticiones de entrevista con el piloto. Por no hablar de Telefónica, el patrocinador principal de Fernando, que ha encontrado un filón. El videojuego para teléfonos móviles Alonso Racing 2004 fue descargado 300.000 veces en los seis primeros meses de venta al público, mientras que la reciente versión 2005 ya lleva 11.000 descargas. Lo mismo que sucede con las marcas que publicita el asturiano, que han multiplicado las ventas desde que las "consume" el chaval.