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Dos ciudades que son la misma se enfrentan en una batalla desigual, la representada por las administraciones contra la ciudadanía de clase popular; esta vez sin necesidad de bombardeos pero con efectos similares sobre el terreno. El urbanismo institucional parece tener mucha prisa en los últimos años en cambiar la fisonomía de Barcelona; cada edificio nueve, "de escaparate", provoca una onda expansiva que destruye todo lo que halla alrededor. En el barrio de Pueblonuevo los ejemplos son evidentes y en el Casco Antiguo y
Ciutat Vella, con su cara renovada, el vecindario ha dicho ¡Basta!
La transformación urbanística que actualmente sufre la ciudad obedece a causas totalmente alejadas de las necesidades reales de la población.
Los políticos están "reordenando" el territorio de espaldas al vecindario. Si es necesario, literalmente lo expulsan y en el lugar donde existía una forma de hacer tradicional se erige un complejo de oficinas, un hotel de lujo, o un edificio de "marca" o, lo que es peor, un parque de diseño. Mientras esto pasa, en estos lugares diezmados por la trituradora del ayuntamiento, en los solares de runa, en los terrenos de la especulación inmobiliaria, florece un tipo de vida totalmente precario pero que da sentido a esa nada.
Familias que se instalan allí temporalmente, artistas del graffiti, gimnastas del reciclaje, etc. Sobre ellos se alza una nueva ciudad con nombre como "Forum", "Districte 22@", "Diagonal Mar"... También sobre los trabajadores en tanto son desalojados de su trabajo (en Can Ricart, por ejemplo), sobre los que okupan una otra vez, a pesar de la temporalidad de la situación...
El sector inmobiliario amasa grandes cantidades de dinero para hacer y deshacer lo que quiere junto al elemento institucional, sin huella de sensibilidad o cultura imponen un urbanismo sin vida, y todo lo que escapa a su control político es ahogado con todas las armas democráticas de las que disponen.
El Pueblonuevo diezmado por el PERI (Plan Especial de Reforma Interior), o con el proyecto 22@, ha ido sucumbiendo sin apenas oposición directa. No ha sido así en
Ciutat Vella, triturada anteriormente pero que ahora, en un lugar conocido popularmente como "Forat de la Vergonya" (Agujero de la vergüenza), la acumulación de abusos y despropósitos en materia urbanística ha terminado por provocar una respuesta por parte del vecindario, impidiendo una obra más, un parking, recuperando el espacio para todos.
Entre el 2002 y el 2005 he ido fotografiando espacios de Pueblonuevo en plena fiebre de demolición y de conquista. También en
Ciutat Vella, más concretamente alrededor del Mercado de st. Caterina, fijando la mirada en un "agujero" maravilloso, el espacio "Forat de la Vergonya".