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Miles de profesionales de la moda visitan la feria Bread & Butter en busca de las nuevas tendencias

Elena Castells
La Vanguardia
Sábado, 09 julio '05

Ellas visten gafas de sol gigantescas, sandalias con tacones de vértigo, pantalones bombachos por debajo de la rodilla, lentejuelas y camisetas con escote. Ellos, gafas aún mayores, bermudas caídas, sandalias de dedo y camisetas. Ellas y ellos van a la última y ayer se dejaron ver a miles en el recinto ferial de Montjuïc. El nivel de modernidad que se observaba a las puertas de la feria Bread&Butter, considerada entre las más prestigiosas de Europa en moda urbana, hacía intuir lo que habría en el interior.

Más de 700 marcas selectas de ropa, zapatos y complementos montaron con gusto sus expositores para ofrecer a los visitantes -y posibles clientes- su muestrario para el verano del 2005. La mayoría de las marcas son internacionales y unas 75 son españolas, entre las que destacan Custo Barcelona, Jocomomola o Divinas Palabras. La feria es un escaparate de las últimas tendencias, aquello que se llevará en la calle en los próximos meses. Y allí asistieron ayer, el primero de los tres días que dura este evento, miles de profesionales de la industria de la moda.

"De momento, todo el mundo mira, curiosea, pregunta, pero nadie compra", decía impaciente la responsable de una marca con expositor. Los organizadores calculan que por el recinto pasarán hasta el domingo alrededor de 45.000 visitantes, entre representantes, empleados de la industria internacional de la moda, comerciantes y a las agencias de relaciones públicas y marketing. Se trata de una feria exclusivamente para profesionales, básicamente mayoristas y comerciantes, que podrán encargar allí mismo las cantidades de artículos que luego venderán en sus tiendas al público en general.

Bread & Butter constituye una visita obligada para los compradores yminoristas líderes a nivel internacional. "Es una feria que significa un paso muy importante para la cultura de la moda en Barcelona; es una feria joven, moderna, abierta, y sobre todo, con marcas que tienen cosas nuevas que ofrecer", explica Ester Verdú, responsable de la tienda Noténom, una de las más prestigiosas de la ciudad por sus prendas de marcas selectas.

"Además, aquí está todo lo que se va a llevar en la calle la próxima temporada", añade. El salón se centra en el concepto streetwear,es decir, ropa informal, además de calzado y accesorios, que se consume de forma masiva en las ciudades, especialmente por parte de los jóvenes.

Según fuentes de la organización, el 50% de los visitantes acreditados son extranjeros, mientras el otro 50% son nacionales. Tres perfiles de visitantes podían distinguirse ayer entre los que se acercaron al Bread & Butter. Empresarios y comerciantes en busca de novedades para sus tiendas multimarca; personas que cogían ideas para abrir nuevas tiendas y los llamados cazadores de tendencias (coolhunters), que se dedican a buscar lo último de lo último. "Diversión y negocio" es el lema elegido por la feria. En este sentido, la oferta de moda va acompañada de música en directo, miniexposiciones de arte y degustaciones de cocina, que hacen más amena la visita.

Ésta es la primera edición de Bread&Butter en Barcelona. La feria nació en Berlín en el 2001, donde se celebra dos veces al año. La idea de duplicar el certamen surge con el fin de atraer al público del sur de Europa y, de esta manera, poder establecer un vínculo más cercano y directo con el mercado sudamericano, según explican los organizadores. La buena acogida por parte de la industria de la moda de celebrar la feria en la ciudad catalana ha llevado a la organización a firmar un acuerdo con Fira de Barcelona para dos años y cuatro ediciones y fijar a esta ciudad como segunda residencia.