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Douglas Gordon (Glasgow, 1966) es uno de los artistas más importantes de su generación. Ganador, en 1996, del prestigioso Turner Prize, Gordon cultiva diversas técnicas: fotografía, escultura, texto…, si bien es principalmente conocido por su peculiar manera de tratar las imágenes en sus instalaciones.
Douglas Gordon ha querido que esta exposición en la
Fundació Joan Miró se centrase en su trabajo con proyecciones, un trabajo que refleja su interés por la dualidad y especialmente por el tema de la doble personalidad y por los contrarios: el bien y el mal, lo positivo y lo negativo o la inocencia y la culpabilidad.
En la muestra, este interés queda ejemplificado con Confessions of a Justified Sinner, instalación basada en la película Dr. Jekyll and Mr. Hyde, o con Through a looking glass, basada en Taxi Driver, donde una de las escenas más singulares aparece duplicada como en un espejo. En sus instalaciones, Gordon manipula clásicos de Hollywood ya sea en duración o en formato, de ese modo les rinde tributo al tiempo que desorienta al espectador, enfrentándole a algo que a la vez reconoce y le resulta extraño.
El artista se implica de manera directa en su obra, desvelando sus referentes culturales (comunes a mucha gente), pero también convirtiéndose él en protagonista, como en Three inches, en que un primer plano de sus dedos ocupa la pantalla entera.