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El grupo de Bono presenta ante 85.000 personas su música con mensaje

Esteban Linés
La Vanguardia
Lunes, 08 agosto '05

En su cuarta visita a Barcedona, U2 regresó en calidad del grupo mediático-musical más espectacular del planeta, tanto en coordenadas cuantitativas como en términos de trascendencia popular. Bono y sus fieles compañeros de fatigas certificaron con contundencia su esperada visita: pusieron el Camp Nou a sus pies en una sofocante ceremonia musical, épica y, a ratos, casi mesiánica ante unos 85.000 devotos.

Todo había empezado con anterioridad. Un cuarto de hora antes de lo previsto, a las ocho y cuarto, el trío británico Keane apareció en escena a plena luz de la tórrida tarde de agosto. La noche anterior habían arrasado en el Fib de Benicàssim, y el grupo liderado por Tom Chaplin demostró las razones de ello. Con una excelente sonorización y tras presentarse en una especie de catalán, desgranaron con mayor contundencia de lo previsto lo más florido de su hasta ahora único disco, Hopes and fears,y algún corte inédito. Su excelente acogida ante el público que había en esos momentos (unas 50.000 personas) refrendó lo oído hace unos meses en Razzmatazz. No se pudo decir lo mismo de los también británicos Kaiser Chiefs, cuya actuación a media tarde contó con demasiado cemento no ocupado en las gradas para poder apreciar el alcance de su musculosa actuación.

La fiesta, oficiada ante una heterogénea parroquia compuesta tanto de indies como de rockers o pijos, puso el turbo diez minutos antes de la hora prevista - a las diez menos diez-, con la aparición en el gigantesco escenario de Bono, el guitarrista The Edge, el batería Larry Muellen jr. y el bajista Adam Clayton. Durante algo más de dos horas, el combo irlandés desgranó alrededor de 25 temas, representativos de la mayoría de sus discos en estudio y todos ellos aclamados desde el primer momento por la masa sin desmayo.

La giraVertigoTour arrancó el pasado marzo en la californiana San Diego y se cerrará en diciembre en la también estadounidense Portland. Además de Barcelona, la banda actuará esta semana también en San Sebastián y Madrid, todo ello dentro de la presentación mundial de su último disco, How to dismantle an atomic bomb,del que ya llevan vendidos más de 8,5 millones de copias.

Más allá de los gustos particulares, How to dismantle ... es un disco de potente rítmica y afiladas guitarras, un perceptible regreso a las coordenadas sonoras que estilaba la banda en los 80. En este sentido, su plasmación en directo se muestra deudora de esa apuesta. Sin caer en el exceso pirotécnico de la gira Pop-Mart, la actual puesta en escena del cuarteto se ve aún influenciada por la impactante artuitectura escénica del Elevation Tour, que se pudo disfrutar en el Sant Jordi en el 2001.

How to dismantle... es, asimismo, un esfuerzo de contención y concreción en la habitual artillería política del grupo: la pobreza en África, el sida, la desigualdad, los derechos humanos (la enorme pantalla colocada encima del escenario principal sirvió para ilustrar con textos e imágenes alusivas todas las preocupaciones de Bono), la concordia de las civilizaciones... Como espectáculo, un sobresaliente. El impecable sonido - a todo trapo desde el primer momento, a excepción de su interpretación de Sometimes you can´t make it on your own-,el formidable despliegue de luces o las dos pasarelas elípticas que se introducían entre el público - especialmente efectivas en Love and peace-dejaron boquiabierto al público.

Durante más de dos horas no faltaron los clásicos de todo género, aunque fueron quizá más destacables por diversas razones la interpretación de Sunday, bloody sunday (Bono se puso en la frente una tela donde se leía Coexist con los símbolos de la media luna musulmana, la estrella de David y la cruz cristiana), donde su histrionismo comenzó a ser preocupante; Miss Sarajevo,donde tuvo un recuerdo por los atentados de Madrid, Londres, Turquía y Egipto para asegurar que "la lección es que no hay que alimentar a la bestia" y cantar una frases en italiano a todo fuelle, o finalmente sus dos versiones de Vertigo para abrir y cerrar la velada.

Aunque la nota más emotiva del concierto fue la celebración del 44. º cumpleaños de The Edge, que fue recordado con el lanzamiento de 17.000 globos rojos, un happy birthday improvisado tras el Beautiful day y, en contraprestación, un par de canciones del agasajado en los bises, entre ellas una pieza de Marley.



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