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• El ayuntamiento asegura que alguna inmobiliaria ha sido disuadida tras pagar multas de 6.000 €
• 12 operarios, 40 promotores ambientales y varias entidades de comerciantes retiran los anunciosPatricia CastánEl PeriódicoDomingo, 02 octubre '05
Arrancan el celo, despegan el cartel y lo guardan para que los funcionarios municipales busquen al culpable. Así actúan la docena de operarios de limpieza, los 40 promotores ambientales e integrantes de diversas asociaciones de comerciantes que retiran carteles y pegatinas de publicidad ilegal de las fachadas y mobiliario urbano barcelonés. Su trabajo se ha saldado con 1.141 expedientes abiertos hasta el pasado agosto. El ayuntamiento asegura que alguna inmobiliaria ha llegado a abonar hasta 6.000 euros por las infracciones acumuladas.
Las actuaciones municipales se empiezan a notar en las principales calles barcelonesas, donde los carteles ilegales --aquellos que no están colocados en pirulís o tablones específicos para anuncios-- empiezan a mermar. Especialmente visible es el caso de las inmobiliarias, que en los últimos cinco años han forrado la ciudad de letreros de "vendo piso". El uso de números de móvil por parte de los anunciantes no ha frenado la tarea sancionadora. El concejal de Servicios Urbanos y Mantenimiento, Francesc Narváez, asegura que el ayuntamiento lleva a cabo un seguimiento de los casos hasta dar con los culpables, que habitualmente acumulan decenas de infracciones. "Hay vías para localizar a las empresas", advierte.
RECOPILACIÓN
Las pesquisas se inician después de la recopilación de carteles o pegatinas. Promotores ambientales, operarios de la empresa de limpieza que se ocupa de esta tarea y miembros de asociaciones de comerciantes recopilan los carteles en unas cajas para que el ayuntamiento tramite los procesos sancionadores. La firma de convenios de colaboración con entidades de comerciantes de Gràcia, Sant Andreu, el sudoeste del Besòs, Barnacentre, Sant Antoni, la calle de Sants y otras, han servido para potenciar la retirada masiva de carteles que afean y ensucian las fachadas urbanas.
El pacto con grupos de ocio como Matinée Group y Hélice también se ha saldado con menos pósters festivos anunciando saraos nocturnos, afirma Narváez. En tercer lugar, las pegatinas que anuncian servicios de cerrajería andan también a la baja, aunque son uno de los gremios más escurridizos. El pequeño tamaño de sus anuncios, y el hecho de que sean adhesivos convierte su eliminación en una tarea titánica.
ACUMULACIÓN
Cada uno de los expedientes tiene tras de sí incluso decenas de infracciones. Cuando se acumulan muchos casos, las sanciones son más contundentes. El ejemplo más claro son algunas inmobiliarias reincidentes que, según Narváez, han llegado a pagar 6.000 euros de multas antes de desistir de la publicidad por medio de carteles.
El proceso recaudador, no obstante, pone a prueba de nuevo la paciencia del ayuntamiento. Tras localizar al infractor hay que notificarle el caso, darle un plazo para recurrir y, finalmente, imponerle la multa si procede.