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• La feria del 'tuning' confirma la popularidad del fenómeno, instalado en 1 de cada 100 turismos

Edwin Winkels
El Periódico
Domingo, 04 diciembre '05

Curiosas combinaciones en el mundo tuning. Entre tanto expositor de parafernalia de los coches adaptados al gusto y para mayor gloria del conductor, hay dos enormes puestos de golosinas, dos más de sillones que masajean el cuerpo y otro de las Fuerzas Armadas. Los soldados no sólo lucen su propio coche todoterreno, el Uro Vamtac, sino también dos chicas exuberantes en sujetador que posan ante el cartel de la brigada de montaña. Algunos visitantes se hacen fotos con las modelos, pero ni ellas, ni las chuches, ni un muñeco del Neng, el tuneador televisivo, centran el interés de los miles de visitantes que pasan estos días por Montjuïc. Ellos vienen a admirar coches.
El Barcelona Tuning Show es uno más en la larga lista de salones y concentraciones del tuning, un fenómeno que según los organizadores ya se ha instalado en uno de cada 100 coches que circulan por las carreteras españolas, aunque algunos apenas pueden pisar el asfalto. "Este lo tengo para salir y enseñarlo algún domingo y, sobre todo, para exhibiciones como ésta", dice Amalio, de Terrassa, uno de los reyes de la transformación de coches y también algunas motos.

Diseño temático
Amalio compite estos días en el concurso de profesionales del sector con un Seat Ibiza lujurioso, un interior de una pequeña sala de casino de terciopelo, con una ruleta completa en la parte trasera, las casillas de un tragaperras en el salpicadero y la palanca del cambio de marchas en forma de dado. "Un coche temático", como le llama Amalio, que estipula el coste de un tuning completo entre 40.000 y 50.000 euros.
Si Carles Bonet, de Camarles (Baix Ebre), sólo se ha gastado "unos dos millones de pesetas" en convertir su Renault Mégane en una discoteca sobre ruedas es porque él mismo, electricista de camiones de Renault, lo ha hecho casi todo y se ha ahorrado la mano de obra. "Lo he ido haciendo poco a poco en los últimos cinco años. Empiezas con cosas pequeñas y acabas cambiando todo. Son muchas noches sin dormir, pensando en qué ponerle más al coche".
Carles, cuyo coche ha sido elegido entre los 100 mejores de España, se lo lleva cada día al trabajo. Antes, los Mossos d'Esquadra le paraban a menudo, "pero ahora ya nos conocemos y saben que todo está en orden, homologado". A Amalio le molesta un poco cuando la policía le pide por enésima vez la documentación cuando lleva un coche maqueado, como lo llaman los chavales más jóvenes, "aunque al final los agentes sólo miran tu coche con asombro y acabamos hablando del tuning".
Es un mundo variopinto, donde un VW Escarabajo alargado posa al lado de un invento futurista llamado Pemor, que en nada recuerda al Peugeot 306 que algún día fue. Es un mundo con futuro, que genera unos 450 millones de euros y da trabajo a 8.000 personas, razón por la que Amalio abrirá una escuela para aprendices de la magia tuning.