|
El Palau Güell fue construido, entre 1880 y 1886, de la mano de
Antoni Gaudí y por encargo de
Eusebi Güell i Bacigalupi, (Conde de Güell). Es una de las joyas arquitectónicas del
modernismo catalán.
Ubicado en la calle Nou de la Rambla, muy cerca del emblemático paseo de
Las Ramblas, es uno de los edificios más lujosos de Barcelona y funcionó como residencia de la familia Güell a partir de 1888, año en el que también albergó algunas recepciones de la
Exposición Universal de 1888.
En 1910 el conde decidió trasladarse a otra casa, diseñada también por Gaudí en el
Park Güell, por lo que el palacio pasó a ser la residencia de su hija, Mercè Güell, y, más tarde, en 1945 fue adquirido por la
Diputación de Barcelona, que instaló en él el Museo de Arte Escénico. En 1986, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en enero de 2008 la DIputación de Barcelona lo reabrió parcialmente.
El edificio, construido a base de piedra recubierta de mármol, es de planta prácticamente cuadrada y su distribución es distinta en cada piso. La fachada es bastante sobria, por lo que destacan sus dos puertas -que presentan las iniciales E G del propietario y un escudo de Cataluña realizados con hierro forjado- y la tribuna de la primera planta, que abarca casi toda la anchura del edificio.
En sentido contrario, el interior presenta una profusa decoración con muchos detalles (columnas de mármol, techos cubiertos de madera, apliques de marquetería...). El mobiliario, la iluminación y las vidrieras fueron diseñados también por Gaudí.
Cabe destacar que, en esta obra, fue en la que Gaudí utilizó por primera vez la técnica decorativa del
trencadís, que podemos observar en las chimeneas y respiraderos del terrado. Además, gran parte de su valor arquitectónico reside en el hecho de que es el único edificio que Gaudí acabó del todo y que posteriormente no ha sufrido modificaciones esenciales.