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La calle comercial más larga de Europa. Este eje comercial está situado en el distrito de Sants-Montjuïc, entre la plaza de España y la carretera de Collblanc. A lo largo de este paseo de 4 kilómetros encontramos más de 500 tiendas. Hay de todo y para todos los gustos y bolsillos: ropa, cosas de casa, tiendas de telefonía, librerías y muchas, muchas zapaterías. Además, abundan las cafeterías y los bares, así que en cualquier momento se puede parar a reponer fuerzas para seguir con las compras algo más tarde.

Y aún hay más: a lo largo de este gran paseo encontramos dos mercados, llenos de paradas con comida fresca y de lo más apetecible. Cerca de la Plaza de Sants está el Mercado de Sants (Sant Jordi, 6), obra del arquitecto Falqués i Urpí en 1913 y recientemente renovado. Ya en la zona de Creu Coberta, cerca de la plaza de España, encontramos el Mercado de Hostafrancs (Creu Coberta, 93), con una original estructura de hierro que se inauguró en 1888 y que también ha sido renovado.

En realidad, a esta calle se la conoce popularmente como Carretera de Sants, pues antiguamente tuvo la consideración de carretera. De hecho, el barrio de Sants, antiguo suburbio industrial, fue una población independiente hasta 1897, año en que se anexionó a Barcelona. Actualmente se divide en dos partes: la calle de Sants y la calle de Creu Coberta (Cruz Cubierta), aunque como se trata de una vía recta, muchas veces no se distingue entre una y otra.

La auténtica esencia de esta calle es el pequeño comercio. Y por eso y para fomentarlo, cada año celebran el "Día del comercio en la calle".

Coincidiendo con la llegada del buen tiempo (este año fue el 5 de mayo), un sábado la calle se convierte en boulevard. Se cierran el paso a vehículo y la calle se convierte en peatonal. Las tiendas que quieren pueden poner una parada para vender a pie de calle. Además, también instalan juegos hinchables para los niños y hacen espectáculos al aire libre, así que este día se convierte en una auténtica fiesta popular.

Sea como sea, siempre es un placer pasear por la calle de Sants. Aunque a veces el abundante tráfico convierta el paseo en algo ruidoso, vale la pena acercarse a este eje comercial para disfrutar de una tarde de compras distinta, alejada de los grandes centros comerciales.