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La Clandestina, tetería de aires exóticos, supone un viaje con paradas lejanas a través del disfrute de los más variados sabores del té. Estel, la propietaria, viajó por Mongolia, Tibet, India, China, Turquía y Marruecos, parajes que la inspiraron para abrir este local a inicios de '02.
Entre los tés y la decoración, todo rinde homenaje a las culturas que visitó. Los colores tibetanos, las pipas de agua turcas, las lámparas de Marruecos y los tapices de la India dan colorido y exotismo a una pequeña y casi olvidada calle del Gótico contigua a la
Muralla Romana.
El ambiente tranquilo y sofás convierten esta tetería en el lugar perfecto para hablar entre amigos, leer o conectarse a internet con el wi-fi gratis. Con música chill-out y sonidos étnicos, este espacio también es el elegido por los enamorados del té y de los viajes.
Básicamente tienen dos cartas, la de tés y cafés y la de zumos de fruta, batidos, pasteles y bocadillos.
Sirven unos 45 tés, entre los que recomendamos el Marroquí (té verde con menta fresca y azúcar), el Massala Chai (un té negro con mezcla de especias y con leche, proveniente de India) y los tés exóticos (a base de mezclas con frutos y pétalos de flores). Los cafés más populares son el mexicano (con canela en rama, naranja y clavo) y el café con cardamomo.
De la segunda parte de la carta, aconsejamos los lassis de la India (batidos con leche o leche de soja, yogurt y frutas), como el Pushkar Lassi (con mango, plátano, chocolate, coco y canela), o los zumos naturales de limón y menta, de melón, de kiwi y de otras frutas tropicales o nacionales.
Para comer, ofrecen bocadillos con carne o vegetales. El Clandestina, con atún, mayonesa, lechuga, tomate, pimiento rojo y maíz es el más popular. También hay pasteles caseros, como el brownie (el que más triunfa), las cookies y los pasteles de limón o de zanahoria, entre otros.
Para acompañar todo esto, se pueden saborear los varios aromas de los Narguilé (pipas de agua para fumar), como el de manzana, fresa, melón, menta o tuti-fruti, entre otros.
El local también colabora en la difusión artística de creadores jóvenes o del barrio con exposiciones de pintura, marionetas u objetos de decoración que cambian cada cinco semanas.
También venden tés a granel y complementos como teteras o vasos.